Ficha técnica
Marta López cree que Alejandra Rubio se ha equivocado en su decisión de dejar la televisión: "bueno, pues peor para ella. Ya está. Es que no creo que perdamos nadie más que ella. Porque yo creo que el estar embarazada no es que seas inútil y que no puedas trabajar. Sinceramente, yo que me he puesto de parto Ana Rosa, os digo que se puede trabajar hasta el último momento" Aunque matiza: "simplemente, a lo mejor si no ha hecho las cosas muy bien, pues debería tener un poco más de cuidado en eso. Yo creo que si no ha hecho las cosas muy bien, pues debería tener un poco más de cuidado en eso" Por su parte, marta cree que Alejandra se siente atacada todo el rato y no es así: "es verdad que se la ataca, pero también se la quiere y se la cuida, entonces yo creo que tiene que entender que, bueno, ella tiene la suerte a lo mejor de poder decidir que entra y que vuelve cuando le da la gana, y en otras a lo mejor no va. Si nos vamos la dice, hasta luego, y ya Está" Sobre el momento personal que está viviendo ella, matiza: "estoy tranquila. Lo que no he estado, nunca. No sé si es por el amor, por la edad o por lo que sea, pero estoy tranquila. He aprendido a querer de otra manera" Además explica cómo ha llegado hasta aquí: "tuve un proceso en mi vida, cuando falleció mi padre, que entendí la vida de otra manera. Y yo creo que sí, que eso me dio una lección muy grande" Total de Marta López - Bueno, Marta, hoy brindando con una amiga. - Sí, hombre, para celebrar la vida. Hay que celebrarlo todo desde ya. Ya tenemos una edad que tenemos que celebrar cada día. - ¿En qué momento ves a Belén? - Yo la veo fenomenal, guapísima, estupenda. La voz ya la tiene bien, las pruebas médicas todo bien. Así que la veo súper recuperada y feliz. La vi mal cuando entró en Gran Hermano, que estaba ahí un poco como desubicada, pero luego le ha cogido el gusto que quiere volver. Va a ser como yo. - ¿Os une una amistad de muchos años? - A ver, Belén, pues imagínate, yo entré en Gran Hermano hace veinticinco años y pico y ella ya estaba ahí. Era de las que chacatrá, chacatrá, chacatrá. Sí, desde entonces. - ¿Habéis mantenido vuestra silla y vuestras avenidas o siempre habéis mantenido...? - Nos hemos enfadado una vez. Bueno. Lo típico de Belén, bloqueo, venga. - Bloqueando, ¿no? Qué raro. - Sí, sí, sí, bloqueo, bloqueo. Pero nada, fue una gilipollez, no fue por nada ni mío ni nada, pero bueno, una tontería. - ¿Y tú qué tal? ¿Cómo estás tú? Y - o feliz, muy feliz, muy contenta. - Se nota en la mirada que vives, enamorada. - Correcto, muy bien, muy contenta. Todo sigue su curso, fenomenal, sí. - ¿Te ha costado llegar a ese curso? - Me ha costado, sí. Yo llego a saber que al final del camino me espera esto, vamos, yo no me cojo ni un discurso de los que me he cogido. - Pero también se saca mucho aprendizaje, ¿no? - Sí, ya, pero me lo podía haber ahorrado, pero bueno, bien, feliz, feliz, contenta y feliz. - Es ahora el amor de otra manera, Marta, de otra perspectiva. - Estoy tranquila. Lo que no he estado, nunca. No sé si es por el amor, por la edad o por lo que sea, pero estoy tranquila. He aprendido a querer de otra manera. - ¿Y a querer también de otra manera? - También. Tuve un proceso en mi vida, cuando falleció mi padre, que entendí la vida de otra manera. Y yo creo que sí, que eso me dio una lección muy grande. - Ha sido la semana, bueno, yo creo que la noticia de la semana. Alejandra ha dicho que no puede más, que se retire, que lo deja Marta. - Bueno, pues peor para ella. Ya está. Es que no creo que perdamos nadie más que ella. Porque yo creo que el estar embarazada no es que seas inútil y que no puedas trabajar. Sinceramente, yo que me he puesto de parto nana rosa, os digo que se puede trabajar hasta el último momento. Simplemente, a lo mejor si no ha hecho las cosas muy bien, pues debería tener un poco más de cuidado en eso. Yo creo que si no ha hecho las cosas muy bien, pues debería tener un poco más de cuidado en eso. - Marta, crees que no se miden tanto las consecuencias que se pueden sufrir a la hora de sentarse en un plató, como que la miden una vez que ya se han sentado desde antes. - No, a ver, el problema es que desde aquí se habla muy bien de donde estáis vosotros, pero cuando te sientas y te pones aquí delante hay veces que no lo puedes controlar. El subidón de adrenalina depende del momento en que estás y la noticia es tuya. Luego encima ella con las hormonas revolucionadas, se siente atacada todo el rato. Y yo creo que no es así, es verdad que se la ataca, pero también se la quiere y se la cuida, entonces yo creo que tiene que entender que, bueno, ella tiene la suerte a lo mejor de poder decidir que entra y que vuelve cuando le da la gana, y en otras a lo mejor no va. Si nos vamos la dice, hasta luego, y ya está. - En algún momento también dijiste, hasta aquí no puedo más, necesito descansar un poco la mente. - No, yo cuando digo hasta aquí no puedo más, necesito descansar, me voy a Huelva y vuelvo. Y en el camino ya se me ha pasado. No, yo no me puedo permitir teniendo tres niños. Yo no puedo. Si pudiera, a lo mejor lo hubiera hecho en alguna ocasión, pero no puedo. - Muchísimas gracias Marta, brindar hoy. - Gracias, gracias.
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