Ficha técnica
Paz Padilla explica cómo vivió el final de su matrimonio con al padre de su hija, Anna Ferrer, Albert Ferrer: "pues yo pensé, bueno, este va a volver. Y yo hacía como que no pasaba nada. Dijo, tendrás una crisis de identidad. Enseguida volverás, ya verás. Y yo iba al supermercado y seguía comprando sus yogures con bífidos activos porque le costaba ir al baño. Ahora lo digo porque es mi ex marido. Pero yo seguía comprando como que él va a volver, ¿no? Hasta que un día me llega mi hermana sol y me dice, no va a volver. Digo, ¿cómo que no? Y yo le digo, no, no qué no va a volver. ¿Y tú cómo lo sabes? Dice, porque se ha ido a vivir con una que trabaja en el Ikea. Imaginaros lo que a mí me entró por la cabeza, ¿eh? Digo, ¿qué me ha dejado a mí por una de Ikea? A ver, pobrecita, que no tiene nada de culpa, ¿no? Las de Ikea. Pero es claro, yo decía, por favor, que yo ya soy paz padilla, que yo tengo nombre. Y mi hermana, sí, pues tú serás más paz padilla, pero ella seguro que monta las estanterías de strumber mejor que tú. Sí. Y fui consciente de que ya las cosas habían cambiado. Fui a la nevera, cogí los yogures bífido activos y los tiré a la basura. Digo, oiga, ahora sí que te vas a cagar. Entonces, por mucho que no queramos que las cosas cambien, nuestro entorno ya es diferente. Y reinventarse es eso". Y subraya: "siendo artista, y claro, el trabajo surge donde surge, y cada vez más lejos de mi casa. Y yo empezaba a notar que la niña le llamaba mamá a la canguro. Y yo le decía, pero niña, hija, ¿no ves que es filipina, que tiene los ojos, que son dos puñaladas en un cartón? Que no se parece a mí, niña. Notaba que mi marido iba más a la Ikea y yo pensaba, ¿qué va a ser de mi vida ahora? Se ha desenamorado. Yo cuando se lo dije a mi madre, la explicación que me dio cuando él se fue con la de Ikea fue de que se le había acabado la llamita de amor. Hombre, yo me había imaginado que me iba... a envejecer con él, que íbamos a morir juntos, y de repente me dijo que se le apagó la llamita. Se lo dije a mi madre y digo, mamá, me ha dicho que se le ha apagado la llamita. Y me dice, pues menos mal que no vivía en tarifa, porque si no se le apaga la llama del termo. Y yo en ese momento pensé, ¿qué va a ser de mi vida ahora?" Paz habla del fallecimiento de su marido, Antonio Juan Vidal y la de su hermano, Luis Padilla. La actriz cuenta en su coloquio 'reinventarse no es gerundio, aunque debería', con la mediación de Rocío Monasterio y Paloma Segrelles hija. Este tema es en exclusiva Imágenes de Paz Padilla diciendo: "Una vida es mucha vida porque constantemente está desapareciendo todo lo que hay a nuestro alrededor y somos personas diferentes para esa nueva gente que va a llegar. Paloma me conoce a mí desde hace pues eso cinco años pero Mónica me conoce de toda la vida, de hecho conocía a mi Antonio, era muy amiga de Antonio. Yo soy diferente porque cada vez que entra en un duelo se va cambiando. Eso de que dice yo ya no soy la misma cuando murió mi madre o yo no soy la misma cuando la empresa se me fue a la quiebra, yo ya soy diferente. Tenemos que entender eso, que una vida es mucha vida y si todo lo que hay a nuestro alrededor va desapareciendo, incluidos nosotros. Entonces podemos afirmar que la vida es eso, es pérdida. Isabel Allende escribió un libro precioso cuando murió su hija, que ella lo decía aquí venimos a perderlo todo y por muy fuerte y duro que suene esto, es verdad. Venimos a perderlo todo, a perder a nuestros seres queridos, a perder a nuestros amigos, a perder la juventud, la salud. Venimos a soltarlo todo. Tenemos asociada la palabra pérdida a la muerte. No hay mayor pérdida que la de un ser querido. (...) Pensé, uff, ¿qué va a ser de mi vida ahora? Imágenes de Paz escuchando un vídeo de ella que dice: "Mi nombre es Paz Padilla, fírmame un autógrafo, punto". Imágenes de Paz Padilla diciendo: "Siendo artista, y claro, el trabajo surge donde surge, y cada vez más lejos de mi casa. Y yo empezaba a notar que la niña le llamaba mamá a la canguro. Y yo le decía, pero niña, hija, ¿no ves que es filipina, que tiene los ojos, que son dos puñaladas en un cartón? Que no se parece a mí, niña. Notaba que mi marido iba más a la Ikea y yo pensaba, ¿qué va a ser de mi vida ahora? Se ha desenamorado. Yo cuando se lo dije a mi madre, la explicación que me dio cuando él se fue con la de Ikea fue de que se le había acabado la llamita de amor. Hombre, yo me había imaginado que me iba a envejecer con él, que íbamos a morir juntos, y de repente me dijo que se le apagó la llamita. Se lo dije a mi madre y digo, mamá, me ha dicho que se le ha apagado la llamita. Y me dice, pues menos mal que no vivía en tarifa, porque si no se le apaga la llama del termo. Y yo en ese momento pensé, ¿qué va a ser de mi vida ahora?". Imágenes de Paz Padilla hablando del sufrimiento cuando murió su segundo marido: Pues sabes que después de ahí, lo que viene es que será peor. Pues así fue. Antonio tenía 47 años, le diagnosticaron un tumo cerebral y en un año falleció. Todas estas mujeres soy yo, evidentemente. Y yo soy la que soy hoy en día gracias a ellas. Pero todas ellas han sufrido una transformación, porque todas se han enfrentado a la pérdida. Todas. Tenemos asociado la palabra pérdida a la muerte. Y es algo que es el gran enigma de todo ser humano. No queremos verlo, no queremos oírlo, queremos enterrarlo, a la metemos debajo de la cama, porque sabemos que tarde o temprano nos da miedo la muerte, porque nos tenemos que enfrentar a ella. Siempre, lo que más me llamó la atención cuando lo aprendí, es entender que el duelo es la aceptación de tu propia muerte. Aunque no sea la tuya, es un reflejo, ves reflejada en la otra persona por donde vas a pasar tu vida. por tu camino y entonces muchas veces no queremos verla, no queremos prepararnos porque nos da tanto miedo que pensamos bueno ya me enfrentaré cuando llegue y es que es inevitable porque nos vamos a tener que enfrentar sí o sí. Hay en este momento en la tierra 8.000 millones de personas en el planeta tierra pues dentro de 80, 90 años o como dice Puti 30 más con las células madre pero todos estaremos muertos todos no habrá ni uno encima de la tierra vendrán otros pero nosotros ni uno no yo sólo veo cuando veo una película en blanco y negro y por desgracia he tenido que volver a activar todo lo que he aprendido no voy a decir nada nuevo que no sepáis simplemente os lo voy a recordar porque eso es lo que nos sucede cuando no nos enfrentamos a un duelo pues como que lo dejamos ahí y tenemos que lo único que Antonio necesitaba en aquel momento era amor había sido era empresario era jefe tenía su merced en la puerta su ipad su Iphone su ordenador su orden o su casa de campo, todo lo que ustedes queráis pero lo único que necesitaba en aquel momento era amor y lo único que se llevó era amor hasta las gafas la dejó en la mesilla de noche ahí aprendí que aquí venimos a amarnos y que las personas que se van lo que quieren es que tú te quedes bien si yo me muero esta tarde yo no quiero ver a mi hija metida en la cama llorando y que no rehaga su vida porque eso no es amor yo sólo digo a Ana, digo llorar un poquitoporque llora porque soy tu madre pero no más de lo necesario porque yo te quiero y porque yo lo que quiero que tú estés bien y porque esto es algo que decían las personas mayores ley de vida esa frase que tanto no hemos escuchado y que tanto nos ha costado integrarnos es ley de vida no existe la vida sin la muerte ni la muerte sin la vida todo lo que está vivo está condenado a morir es hay algo que a veces no somos conscientes y estamos viviendo y muriendo a la vez es una cosa rarísima pero es así entonces tenemos que integrar la muerte en nuestra vida entre otras cosas para valorar lo que tenemos para valorar la vida para valorar que estamos aquí y que yo respiro y que no me duele nada y que mis seres queridos todavía están con nosotros no nos damos cuenta y si somos conscientes eso que dicen los budistas de la impermanencia de que todo desaparecerá Si somos conscientes de que todos nosotros vamos a desaparecer. Empezaríamos a valorar la persona que está con nosotros, esa que duerme en el colchón o esa que se sienta en la mesa a comer o esa compañera de trabajo o ese amigo que te llama porque no nos damos cuenta y tiramos los días, a veces, trabajando muchísimo y no nos paramos ni siquiera a estar con nosotros mismos ni a valorar qué es lo que realmente nos gusta o lo que queremos y no somos conscientes que esa persona llegará un día en que no esté. Este tema es en exclusiva
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