PARTE 1- Paz Padilla feliz de poder ayudar a su hija en los preparativos de su boda

Ficha técnica


Fecha 23/03/2026
Parte 1
Duración 00:06:48
Sonido Totales
Edición Editado
Localización Madrid
Firma Europa Press

Paz Padilla feliz de poder ayudar a su hija en los preparativos de su boda: "cuando ella me pide ayuda, mamá hoy me ha pedido dos cosas, no te preocupes, ahora mismo lo arreglo. Yo tengo muchos amigos, yo tengo amigos como dice mi madre, hasta en el infierno, hasta en el infierno. No te puedes imaginar quiénes son mis amigos. Y va todo en orden". Sobre las ganas que tiene de ser abuela jóven, explica: "mira, te voy a explicar por qué me gustaría ser abuela. Mi Ana dice, más que para el sol me voy a quedar embarazada. Pero, porque lo repito mucho, pero yo tengo tanto amor para dar y yo me volqué tanto en el trabajo que hubo muchos momentos que me perdí de mi hija. Porque a mí me han dicho las abuelas que se quiere como un hijo, que no hay diferencia, solo que la parió tu hija". Si le preguntan por el libro que ha escrito Alejandra Rubio, explica: "ay, yo no lo he visto nada. Si todo el mundo escribimos libros. Eso es, no pasa nada. Yo he escrito un libro también". Además añade sobre el éxito: "yo no juzgo a nadie. Yo no estoy en un momento que... Pero bueno, yo creo que aquí es el que lo compre". En cuanto a los diferentes duelos que ha pasado en su vida, explica: "que el duelo hay que aprender para que se atraviese de la mejor manera, que nos arropemos y nos acompañemos de gente que nos quiera y que nos ayude a salir de él, y que se sale, que hay esperanza y que podemos volver a ser felices". Este tema es en exclusiva Total Paz Padilla: - ¡Hola! ¡Qué pasada! Hemos vivido aquí hoy la palabra reinventarse, el amor, el día a día, la vida misma, la vida misma. - El aceptar que la vida es esto. Esa frase ¿verdad? Es ley de vida, eso que nos lo han dicho toda la vida de Dios, mi madre decía es ley de vida. Pues esa frase nos ayuda a la aceptación, es ley de vida. Cuando tú entiendes que esto sucede porque tiene que suceder, empiezas a construir. - Yo porque he estado, he sido testigo de todo lo que ha pasado aquí, pero explica qué ha pasado aquí hoy. En breves palabras, como tú quieras explicarlo para que la gente sepa lo que está haciendo Paz Padilla. - La gente espera a la Paz Padilla humorista, graciosa, que lo soy, y que utiliza el humor para hablar de cosas serias. Entonces como yo pienso que mi terapia ha sido ayudar a otros a atravesar los desiertos que he atravesado yo, todo lo que ha pasado. Dicen que manos llenas nunca se quedan vacías, o sea, yo comparto mi vivencia y mi experiencia con los demás. Entonces alivio un poco el sufrimiento ajeno, y eso me reconforta, porque le da sentido a lo que yo he vivido. - Hemos sido testigos de mucha gente que una vez que se ha terminado esta conferencia, que se nos ha quedado corta, pero bueno, era el tiempo marcado, hubiéramos seguido aquí horas y horas. Hemos visto como la gente se acercaba, hablaba contigo, otra vez tienes los ojos llorosos. Y al final es así, esto es todos los días, pero cuánto te aporta a ti y lo mucho que te da todo esto, el escuchar otras personas que han vivido lo mismo que tú. - Pues mira, hay gente que dice, ¿tú cómo no coges la negatividad de los demás? Y yo pienso que no, porque cuando alguien me cuenta su historia, se ve reflejada en mí. Y entonces el yo poder ayudarla, aunque sea un poquito, en decir, tienes que salir de aquí, tienes que seguir luchando, darles unas herramientas, y ve como ella, a veces me lo han dicho, dice 'ya se acabó, voy a dejar de llorar tanto'. A partir de ahora, me acaba de decir una chavala ahora, dice, se acabó de... Dice, es que disfruto con el sufrimiento. Digo, no, porque hay muchas habitaciones en el duelo que debemos de evitar. Y una es el regodearnos nuestra pena y en nuestra tristeza. - Es verdad que lloramos por algo triste, pero como con alegría, es que no sé si me explico, y hay veces hay que soltar y hay que desahogarse, ¿no? - Hay una cosa que es sentir pena de una misma, eso pasa en el duelo, porque dices, qué pena de mí, qué pena todo lo que yo estoy pasando, qué pena que a mí esto me suceda. Eso de verte como una víctima no ayuda en el crecimiento y en atravesarlo, sino tienes que transformar lo que te está sucediendo en decir no, quiero tener un futuro, quiero salir de este sufrimiento, quiero comenzar a vivir, y eso no significa traicionar a nadie. Entonces, el llorar es una emoción adaptativa, y en la risa también, todo es bueno. A mí me ha sucedido que la gente me ha criticado de «Mira esta, cuando se reía cuando sucedió lo del marido, pues no lo quería». Y yo lo que paro a pensar es decir «¿Quién puede juzgar mi amor?». O sea, el que yo esté riendo significa que no lo amaba, el que me tengo que enterrar de por vida con él como en Cleopatra, pero la sociedad muchas veces no sabe catalogar el por qué reímos y entonces juzgamos. Y no hay nada más duro que sentirte pues juzgado por los demás ¿no? o necesitar la validación de los demás. Es muy difícil eso en el duelo. Te estoy hablando de tu entorno, de tu familia, de mira pues no vos querías tanto porque estás de discoteca o estás a divorciado, pues claro, o es que no está llorando, es que parece que no lo quiere porque no lloraba. Y ha explicado que hay gente que no necesita llorar para atravesar el duelo y está haciendo bien el duelo. - Y a mí me ha encantado cuando han dicho, te han preguntado, Paz, eres feliz, sí lo soy. - Y lo soy como lo eres tú, porque la felicidad no depende de nada, nada exterior, ni de los demás, depende de mí. Y yo lucho por ser feliz, porque la vida es un regalo, estoy viva, estoy aquí, están mi gente. Una de las cosas que pasa en el duelo es eso, el decir quién será el siguiente, ¿podré soportar la siguiente pérdida o seré yo? Entonces, claro, el duelo te hace poner los pies en el suelo y ser real, entonces dejarte de preocuparte. - Oye, yo creo que la gente que te rodea, tus hermanos, bueno, tu hija, tu niña, son muy afortunados y no sé cómo se sentirán, cómo lo vive por ejemplo tu hija, cómo vive tu hija todo esto, todo esto que tú estás haciendo, porque a lo mejor ella no comparte, lo desconozco, no comparte el decir, jolín mamá, que yo el duelo lo llevo de otra manera. - Yo creo que con la edad va cambiando. Al final somos conductistas, que yo soy influencer senior, como digo yo, o madurita. Somos conductistas. Bueno, todo esto lo aprendo de los maestros. Claro, porque estoy estudiando, porque leo, porque me lo traigo todo. Pero que yo no soy psiquiatra, ni psicóloga, ni quiero decirle a nadie, pero no quiero decirle a nadie lo que tiene que hacer. Yo digo lo que yo he visto. Y lo que está claro es que somos conductistas y somos un reflejo para nuestros hijos, y ellos nos están viendo, y esto es un motor importante para seguir luchando. Y Ana está viendo que si yo estoy bien, ella está bien. Eso es así. Entonces, si ella me ve bien ahora, por ejemplo, cuando ha fallecido mi hermano, pues ella, claro, en un principio, vamos a ver mi madre, ¿no?, porque mi hermano era mi hermano del alma. Vamos a ver mi madre. Pero cuando ella ve que yo estoy bien, aunque tengo mis bajones, como todo el mundo, pero ella no, entonces ella se calma. Y entonces empieza a darse cuenta de qué suerte tener una madre así, ¿sabes? Porque es una madre que al final me está dando otras herramientas de poder vivir la adversidad, ¿no? O sea, hay dos opciones, o te vas a morir de angustia o hay vida, ¿no? Es que mi madre era así, como mi madre era así, pues yo... - Tú has cogido eso, qué buena herencia, ¿eh? - Es la mejor que podemos darle a nuestros hijos. - Hoy es el Día del Padre, casualmente. Muchas veces yo te he oído hablar de tu madre y tu padre. - Mi padre era, pues como en aquel momento, un trabajador. Tenía siete hijos, pobre mío, trabajaba de mañana, sol y sombra. Pero era muy divertido también, nos enseñaba muchas cosas. Yo hacía bailar por él, las manualidades me vienen de él. Y mi padre también era un gran hombre, pero claro es que mi madre era una matriarca, era una matriarca, pero mi padre también fue muy importante. Yo creo que los padres son importantes, lo que pasa es que algunos están, otros no están, porque bueno, la vida es así. Pero tenemos que, a ver, lo que yo digo, no podemos cambiar a la gente, y menos con una edad. - Un mensaje para la gente, para esos momentos de duelo, un mensaje, una frase. - Que el duelo hay que aprender para que se atraviese de la mejor manera, que nos arropemos y nos acompañemos de gente que nos quiera y que nos ayude a salir de él, y que se sale, que hay esperanza y que podemos volver a ser felices. - Y cuando me ha venido de repente, me quedo yo con las ganas de saber, cuando aparece la palabra echar de menos. A veces, bueno, pues aprendemos a despedirnos de alguien que está enfermo, en tu caso lo que te pasó con Antonio, pero la palabra echar de menos, el contacto, el tomarte un café, el físico, yo ya te hablo del contacto físico, de darle un abrazo, ¿eso cómo...? - Echar de menos y echar de menos siempre, porque el vacío siempre va a estar. Lo que tenemos que aprender, el amor que tenemos, lo que sentimos, es buscar otro lugar, un lugar en ti, un lugar en la vida. Lo que esa persona representó para ti, los valores que tenía, y cerrar los ojos y pensar qué bonito que existió, qué bonito que formó parte de mi vida, y ahora no está físicamente, pero yo cierro los ojos y hablo con él, con ellos, y los siento muy cerca, porque viven en mí. Eso es así. Yo sé que esto es filosofía, que esto es espiritualidad, pero es que al final esos valores también te recordarán a la persona querida, es que eso al final se quedan, están por aquí. Viven mientras viven en ti. - Yo voy a hablar de algo muy bonito, te lo tengo que preguntar, sí o sí, de algo muy bonito de tu vida. Tu niña, tu niña, la despedida. - Es que es una máquina también. Bueno, qué graciosa, bestia de gamba. - Qué bien se lo ha pasado, es muy tú, ¿no? - Mira, es que al final... - Sois distintas, evidentemente. - No, pero ella se ha ido vestida de gamba y yo le digo, gurda, que tú has ido vestida de gamba por todo Marbella. Y ella, ay mamá, por no me reís muchísimo. Yo le digo que bien, no tiene sentido el ridículo. Siempre le digo, el ridículo no existe. El ridículo es una creencia adquirida. O sea, te han hecho sentir ridículo, pero en realidad no existe. Yo le digo, Ana, yo hago dos tonterías, ¿tú me vas a hacer ridículo? Y dice, bueno, sí, pero yo no lo siento. - Oye, también te hemos visto hacer el Camino de Santiago. - Te lo recomiendo, precioso, preciosa. Mira, he ido con mis amigas, cada una de una punta de España, entre ellas no se conocían, yo era el nexo, qué bonito. Pero no se conocían. Y me ha gustado mucho Galicia, se come de maravilla, la gente son espléndidas. Sí, sobre todo porque es el camino, porque al final camina contigo mismo. Y es un tiempo para ti, para pensar y apartar todo y no pasa nada, deja el móvil, deja el trabajo. Y luego cuando terminas ese día, 20, 25 kilómetros, 30, pues ahora con mis amigas me ducho a comer y cachondeo. Pero el camino, unos paisajes espectaculares. Y bueno, hay un momento en el que tú dices, esto existe, es muy bonito. Estar con él, con el mar, con los bosques, muy bonito, los sentidos. - No te entretengo porque la gente está esperando, pero te quiero seguir preguntando un momentito por Ana. Los preparativos, sé que tú estás ayudándola mucho. - Sí, sí. - En el tema del papeleo, ¿qué es eso del papeleo? - Cuando ella me pide ayuda, mamá hoy me ha pedido dos cosas, no te preocupes, ahora mismo lo arreglo. Yo tengo muchos amigos, yo tengo amigos como dice mi madre, hasta en el infierno, hasta en el infierno. No te puedes imaginar quiénes son mis amigos. Y va todo en orden. - Porque eso agobia, las bodas agobian. - No, no, no, ya está todo arreglado. Yo solo me meto en lo que ella me llama. Mamá, necesito esto. Ahora mismo te lo hago. Pero yo no soy madre controladora ni nada, yo no. - Ya terminó. Raquel Bollo. - Quiero dar un beso, por favor. - Decía abuela joven. - Dios mío, qué envidia me da. - Tú eres joven. - Qué envidia me da. Es mejor ser una abuela joven. - Yo quiero ser... Mira, te voy a explicar por qué me gustaría ser abuela. Mi Ana dice, más que para el sol me voy a quedar embarazada. Pero, porque lo repito mucho, pero yo tengo tanto amor para dar y yo me volqué tanto en el trabajo que hubo muchos momentos que me perdí de mi hija. Porque a mí me han dicho las abuelas que se quiere como un hijo, que no hay diferencia, solo que la parió tu hija. Las células de mis nietos estarán en las de mi hija, pero es que ya mi hija, cuando yo la tuve, estaban en mí. Y cuando yo tuve las células de ella, ya estaba yo en el vientre de mi madre, y mi madre estaba en el de su madre. O sea, que yo, esa nieta, lleva mis células, las de mi madre y las de mi abuela. Porque los óvulos, cuando nacemos las mujeres, ya tenemos todos los óvulos. Es así, eso por eso dice que la unión de las mujeres y de las madres es muy fuerte. - Para terminar, que ya me da apuro, la última, te lo juro. Has escrito libros, evidentemente, y sigue. - Para mí, eso sale al 8 de abril, habla del duelo. A través de todas mis experiencias, de todo mi duelo, en profundidad. Duelos que nunca he hablado, duelos que nunca me he atrevido ni a hablar yo. Pero lo saco. Creo que es fundamental para que todo el mundo vea que todos somos seres humanos, que todos sufrimos, que todos atravesamos momentos difíciles y que de todo esto se puede trabajar y se puede crecer. Y mirar para atrás y decir ¡Olé! De ahí he salido. - Oye, ¿qué te parece que Alejandra Rubio haya escrito un libro? - Ay, yo no lo he visto nada. Si todo el mundo escribimos libros. Eso es, no pasa nada. Yo he escrito un libro también. - Es verdad que lo que tú escribes sí cuenta. - Yo no juzgo a nadie. Yo no estoy en un momento que... Pero bueno, yo creo que aquí es el que lo compre. Este tema es en exclusiva

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