Massiel recuerda divertidas anécdotas junto a Raúl del Pozo

Ficha técnica


Fecha 11/03/2026
Parte 1
Duración 00:04:41
Sonido Totales y Ambiente
Edición Editado
Localización Madrid
Firma Europa Press

Massiel llega a la capilla ardiente de Raúl del Pozo: "fue un gran periodista, un hombre muy culto, un tío muy cachondo, que podía tener muy mala leche, como se pusiera, pero la cultura estaba por encima de todo. Es un hombre de larga vida, de amplia cultura, y además muy guapo, lo tengo que decir. Yo no he tenido nunca nada que ver con él, pero siempre fue muy guapo y muy coqueto" Total Massiel: - qué destacaría de Raúl del Pozo - Llámame lo primero de tú A mí fundamentalmente se me ha ido un amigo al que conocí en 1967. Cuando él estaba en Pueblo, hizo un artículo tremendo que estábamos vestidos de hippies, que obviamente no lo éramos Lucía Bosé, José Luis Arechabala y yo en casa de Joaquín Garrigues. Es que como no se me olvida nada, menos mal ¿no? Porque si no, la vejez es muy pesada. Dice, a ustedes no son hippies, nos puso verdes porque obviamente, ahora os lo repito, no éramos hippies, íbamos disfrazados a una fiesta en el centro de Madrid, en el Royal Bus. Bueno, y luego pasó lo que pasó, que cuando voy llegar a Eurovisión en 1968, apareció cuando me tenía en brazos Cliff Richard, y él venía con Mariano Méndez Vigo, que era un gran periodista de la época. Hijo, te tengo que pedir perdón porque yo no sé. Entonces luego nos hemos visto muchísimo. Tenía una pluma y una memoria maravillosa. Las citas continuas a los clásicos, al pasado. De repente te metía Homero por en medio. Le he seguido toda mi vida, y la última vez que tuve la suerte de tener una conversación muy, muy larga y con mucho vino, como a él le gustaba poner en medio, fue en el bautizo de las nietas de Segrelles, Paloma, en Puerta de Hierro, que bautizaba a las hijas de su hija, que eran mellizas. Y entonces cambió todo para que estuviéramos juntos, el loco de la colina, Jesús Quintero, que tampoco está, Raúl del Pozo y yo, o sea que fue una noche en la que aprendí mucho. Y luego me llevaron a casa, que ya vivía yo en el centro, y dimos dos vueltas a Madrid, porque el coche nos sacó directo ya camino de la Plaza de Castilla, que él vivía entonces más cerca de ahí que yo. Y dimos dos vueltas para seguir hablando. Entonces hoy no me va a poder hablar, pero yo voy a poder recordar todo lo que aprendí leyendo. - ¿cómo le definiría? - Yo es que no soy partidaria de hacer definiciones. Fue un gran periodista, un hombre muy culto, un tío muy cachondo, que podía tener muy mala leche, como se pusiera, pero la cultura estaba por encima de todo. Recuerdo que es que cuando murió Umbral, estábamos en el tanatorio, en el... no me acuerdo dónde era, porque había un parque, pero no me acuerdo dónde. Yo estaba con Ágatha Ruiz de la Prada y en ese momento llegó Pedro J. Y cuando murió Umbral le dijo, pues ahora la columna de la parte de atrás es para ti. Y te dijo, coño, qué responsabilidad, y hasta los últimos momentos la ha seguido teniendo. Aquí es un hombre de larga vida, de amplia cultura, y además muy guapo, lo tengo que decir. Yo no he tenido nunca nada que ver con él, pero siempre fue muy guapo y muy coqueto. Y ahora me voy a despedir de su figura, que está ya en una cajita, como vamos a estar todos. Pero está todavía mi amiga ahí, la pobre Susana. ueno, pues Susana, te veré dentro de nada, porque estaba en casa y has dicho que venías para aquí. Así hay que hacer, venir a ver a los amigos. Te lo pongo en directo. Uy, no sé si lo voy a oír. A ver si la escuchas. Que dice que no preguntes más. No te oigo nada. Que te aguanto, jefa. Que te aguanto, anda. Venga, un besito. Porque trabajas mucho, pobrecita. Porque hay que madrugar mucho. Que te aguanto, jefa. Un saludo a todos los compañeros, mi amor, hasta ahora. Dice que ¿por qué le digo pobrecita? Porque hay que levantarse a las cinco. Bueno, voy a entrar.

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