Ficha técnica
Jordi Mollá inaugura exposición y tiene un recuerdo para Héctor Alterio: "siempre ha habido un respeto. Un tío como yo. maravilloso. enorme. Pero al padre no tuve yo, desgraciadamente, la oportunidad de conocerle". El artista nos confiesa que no tiene nada planeado para estas vacaciones navideñas: "no lo sé. O sea, yo me levanto y digo, a ver, puedo saber más o menos hasta la una de la tarde. Luego ya no sé lo que puede pasar". Muy amigo de Ana García Obregón, reacciona a la amistad de la bióloga con Jeffrey Epstein: "hace tiempo que no nos vemos, ni hablamos, pero que para mí ha sido una persona muy franca. Y a mí eso es lo que me importa, la franqueza en las personas". Total Jordi Mollá: - Bueno, se llama Heaven, pero no verás ningún cielo como tal, ¿no? Verás otras cosas que pueden significar el cielo en todos sus formatos. La belleza, la vitalidad, ¿no? De océanos, de prados, de enigmas, de preguntas, de pastillas... Para que te sientas en el cielo, o sea, es como... Yo pinto mucho, ¿no? Entonces, tengo muchos, muchos cuadros. Muchos, muchos. - ¿Algunos que no se han expuesto nunca? - Claro, muchísimos. Hay cuadros que están ahí, hay cuadros que les doy la vuelta, hay cuadros que guardo en guardamuebles, pero no solo aquí, en muchos sitios. Hay cuadros que viajan... Pero me gusta tener mucha, mucha variedad para luego poder dar enfoques. Porque si tengo tres cuadros, tengo una margen de maniobra de tres. Pero si tengo trescientos, como tengo, o trescientos cincuenta cuadros, puedo hacer virguerías. Y sobre todo, si tengo una exposición en dos continentes diferentes, me tengo que adaptar muy bien. Yo pienso mucho en el espectador cuando pinto. Para mí es importante, ¿no? Y hay mil tipos de espectadores, ¿no? Y un espectador de Zurich no es lo mismo que un espectador de California, o de Badajoz, me da igual, o de Elche, o de lo que sea, ¿no? Pero yo quiero que me entienda uno de Elche, uno de Badajoz, uno de Connecticut, uno de Tokio, uno de Zurich, uno de Dubai, uno de... lo que sea. Porque para mí... compartir, ¿no? Porque lo de la pintura es un asunto muy, muy, muy interesante, sobre todo hoy, donde IA llega a toda potencia, entonces... Yo también utilizo IA, aquí hay cuadros hechos con IA, pero me parece un buen revulsivo, porque... Y eso que el arte contemporáneo está en un momento cabroncete, aunque luego hay sorpresas, como que se subasta un Klimt por 238 millones de dólares. Entonces, a mí todo lo que sea una ola, y ahí hay tres olas, todo lo que sea una ola me interesa. O sea, yo soy surfista por naturaleza. - Jordi, de las obras que hay aquí justo en esta exposición, ¿hay mucha inspiración personal de vivencias propias? - Hombre, todo, claro. O sea, cuando tú haces una película como un actor... obviamente pueden haber cosas en conexión con el personaje, conmigo, con la película. O sea, ahí eres un violinista interpretando las palabras de otro tal, no sé qué. Pero aquí es mucho más cercano a mí. O sea, es lo que sale, ¿no? Entonces, que salga lo que tenga que salir, ¿no? Yo me fío poco de los pintores. Pintan cosas bonitas porque tienen miedo a enseñarlas feas. Y también me pasa en la vida. Prefiero que alguien me diga, idiota, y decir, vale, ya está, está claro. ¿Tú crees que yo soy idiota? Perfecto. Pero no alguien que me diga que yo qué tal, pero que luego es otra cosa, no. O sea, un pintor, como dice un vídeo que he posteado en Instagram, yo como pintor... Yo lo que veo, yo pinto lo que sé. Eso es. - Bueno, estos días hemos despedido al gran Héctor Alterio. Supongo que tendrás alguna anécdota con él, algún recuerdo. - Con Ernesto, que de hecho lo he invitado hoy, pero no va a poder venir. Y Ernesto es vecino mío, el hijo de Héctor. Y con Ernesto hice una película que se llama Los años bárbaros. Y siempre ha habido un respeto. Un tío como yo. Maravilloso. Enorme. Pero al padre no tuve yo, desgraciadamente, la oportunidad de conocerle. - ¿Cómo vas a pasar las fiestas? No sé si eres navideño, haces lo tradicional o no. - No lo sé. O sea, yo me levanto y digo, a ver, puedo saber más o menos hasta la una de la tarde. Luego ya no sé lo que puede pasar. - No la tienes nada cerrado. No sabes qué vas a hacer el 22. - No, la verdad que no. No, porque me quería ir a Líbano, que ya estuve este año en Líbano, invitado por la embajada. Hice una exposición allí y unas charlas y tal. Pero bueno, pues la persona que conozco en la embajada en España, en Líbano, pues no está. Está en Brasil. Entonces, no sé si... No, Brasil no, porque acabo de llegar de Miami, entonces volverme otra vez no. A ver si puedo quedarme un poquitico tranquilo. Ya veremos. - Me lo ha dicho un compañero, pero no tenía ni idea. Y yo no hablo de lo que no sé. No, no puedo. Siempre, sí, sí, sí, sí. Hombre, no hace tiempo que no nos vemos, ni hablamos, pero que para mí ha sido una persona muy franca. Y a mí eso es lo que me importa, la franqueza en las personas. Me lo ha contado un compañero de Televisión Española. Yo tampoco es que esté muy puesto, estoy muy ocupado haciendo mis cositas.
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