Ficha técnica
Discurso del rey Felipe VI durante la entrega del Premio de Periodismo Francisco Cerecedo al periodista, Fran Sevilla: "Por eso su voz, tantas veces entre el ruido de las sirenas o el eco de las explosiones, ha sido también una voz de calma y de humanidad. Y quizá por eso su nombre se une hoy de manera tan merecida al de francisco Cuco Cerecedo. Porque si Cerecedo fue en su tiempo un cronista de la libertad política, en una España que despertaba del silencio, Fran Sevilla es, en el nuestro, un cronista de la dignidad humana, en un mundo en el que la escucha es un bien tan escaso como necesario". PALABRAS DEL REY: Ministro del Interior, querido presidente y miembros de la asociación de periodistas europeos, presidente del BBVA, patrocinador del premio histórico, presidente y miembros del jurado, querido premiado, Fran Sevilla y familia, Ángela y otras familias que están aquí esta noche, autoridades, señoras y señores. Permitidme una pequeña aclaración previa. Tengo que agradecer al portavoz, a la reina le gusta la música clásica. También le gusta la variedad. Pero todos somos grandes aficionados y apasionados por Bach, así que bienvenido que sea Bach. Y nada debemos tener contra la música militar en su contexto. Perdón, almirante. Bueno, hechas esas aclaraciones, reconozcamos que hablar después de Fran Sevilla no es tarea fácil. Acabamos de escucharlo a él, como ha explicado su recorrido, su manera de entender la profesión, su compromiso con las personas, que el hecho de tener siempre un billete de vuelta al hogar le hace sentirse privilegiado. Y teniendo en cuenta que, además, se ha dicho tanto esta noche de él, pues, sinceramente, me dejáis un reto importante. Así que allá vamos. Buenas noches a todos, en especial a nuestro premiado, que imaginamos afronta esta noche con una mezcla de agradecimiento y modestia, porque es bien sabido que no es amigo el protagonismo. A lo largo de su trayectoria, siempre ha sido fiel a su máxima, que expresa muy bien su manera de entender el oficio. Y cito, el periodista no debe convertirse en protagonista. Pero permíteme decirte, Fran, que hoy, pues es inevitable. Intentaré ser breve, siguiendo algunos consejos cercanos. Y lo es, es inevitable, decía, porque su actitud, su forma de situarse siempre detrás de la noticia, es, precisamente, una de las cualidades que hacen de él un periodista excepcional. Porque ¿quién con 23 años lo tiene tan claro como para decidir irse a Nicaragua, para cubrir desde allí lo que estaba pasando? Y nada bonito. Él lo hizo convencido de que de algo que resume toda su carrera profesional. Hay acontecimientos que marcan nuestra historia. Y como él ha reconocido, dicho por él, yo no quiero que me lo cuenten, que me los cuenten, quiero contarlos. Desde entonces es exactamente lo que ha hecho. Y no importa desde dónde haya informado, en las guerras en Centroamérica, en dictaduras del Cono Sur, en zonas de conflicto de Asia, África, Europa, ahora desde Washington, siempre lo ha hecho con la misma honestidad, con la misma voz serena y limpia, con una mirada que busca entender antes de juzgar, su periodismo no se mide por los kilómetros recorridos, incontables por cierto, sino por la profundidad con la que ha sabido escuchar a los que no suelen tener voz, a lo largo de su carrera ha visto muchas veces la ausencia de límites del ser humano para el mal, lo ha dicho con honestidad que estremece, he visto, dice, ha dicho, la capacidad de desarrollar la maldad por parte de algunos seres humanos.
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