Ficha técnica
La cordialidad y buen rollo de los que Kiko Rivera e Irene Rosales han presumido en numerosas ocasiones desde que anunciaron su separación el pasado mes de agosto después de 11 años de relación y dos niñas en común, Ana y Carlota, podría haber llegado a su fin. ¿El motivo? Una fuerte discusión telefónica después de que Kiko pidiese a Irene que autorizase a su nueva pareja, Lola García -de la que se ha vuelto inseparable tras hacer pública su historia de amor el pasado 30 de diciembre- para poder recoger del colegio a sus niñas. Algo a lo que la sevillana, sorprendida, se habría negado después de hacer varias preguntas a su exmarido a las que él no habría respondido, dejando claro que no iba a permitir que "una desconocida" se hiciese cargo de sus hijas.
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