Isabel Preysler cerrada a volver a enamorarse: "Me sobra con el amor de mis hijos y mis nietos"

Ficha técnica


Fecha 05/11/2026
Parte 1
Duración 00:03:24
Sonido Totales
Edición Editado
Localización Madrid
Firma Europa Press

Isabel Preysler muy orgullosa de su hija Tamara: "estamos todos muy orgullosos de ella. Es la alegría de la casa, desde luego. De todas las casas". La socialité asegura que no quiere enamorarse de nuevo: "el amor, me sobra con el amor de mis hijos, de mis nietos, de la gente que quiero y con eso tengo... No tengo esa necesidad". Isabel Preysler también nos habla sobre su yerno, Íñigo Onieva: "te diré que está siendo un marido ejemplar, ¿eh? Está siendo un marido muy cariñoso, atento con su mujer siempre y trabajador". Total Isabel Preysler: - Bueno, una noche muy importante, ¿no? ¿Otro premio para ti, hijo? ¿Otro premio? - Otro premio, sí. - ¿Cómo lo recibe? ¿Qué significa para una madre estar aquí y oír que su hija reciba este premio? - Bueno, yo, vamos, estamos todos en casa muy orgullosos de Tamara, ¿no? Siempre. - ¿Qué cosas te hace sentir orgullosa de ella? Que a lo largo de su vida se ha reconstruido muchas veces. - Muchas cosas, muchas cosas. Tamara tiene muchísimas cualidades, ¿no? ¿Qué os puedo decir? Bueno... - Es la alegría de la casa. - Es la alegría de la casa. Me la has quitado de la boca. Sí, es la alegría de la casa, desde luego. De todas las casas, ¿eh? De toda la familia. No solo de la mía. - ¿Cómo ha sido ella? Porque ha dicho también que se ha sentido a veces un juguete roto, que también ha dado algún que otro problemilla de la cabeza. Ha hecho caso en todo a lo que usted le ha dicho, doña Isabel. ¿Cómo la valoría usted? ¿También le ha sufrido un poquito por ella verla mal? - Hombre, si no ha sido tan obediente como debería ser, ¿sabes? Ana ha sido más obediente. Pero al final ella ha sabido perfectamente encaminarse y hacer lo que tenía que hacer. Hoy no es nada obediente, ¿verdad? - Porque dice Julio, el pequeño, que no es nada obediente. Querías que se cortara el pelo y se quitara los tatuajes y que él decía que no. - Ah no, pero ya era mayor entonces. Hombre, ya era muy mayor. - ¿sigues queriendo que se corte el pelo? - No, yo ya ni me meto, ya ni me meto. ¿Y usted cómo está? Yo todo el tiempo, pero no me hacen ni caso. Mis hijos ya no me hacen ni caso. - ¿Cómo está usted? ¿Cómo se encuentra? ¿Cómo se encuentra? - Muy bien, muy bien, gracias. - ¿Echa de menos el amor en la vida? - El amor, el amor, me sobra con el amor de mis hijos, de mis nietos, de la gente que quiero y con eso tengo... - ¿ganas de enamorarse que le llegue a un hombre que le vuelva a hacer vibrar ese corazón de la reina de corazones? - No, no, no tengo esa necesidad. - ¿Lo cerramos para siempre ya? - Hombre, yo creo que sí, ¿eh? Ya está bien, ¿eh? - Nietos bien, no? - Gracias. Es guapa, guapa, es una preciosidad. - ¿Cómo la llaman, Isabel? - Me llaman Lala. - ¿Aún queda un poco, pero para las navidades os juntaréis en Miami, en Madrid? - Yo creo que al final nos vamos a quedar. - ¿Viene toda la familia para Madrid? - Íbamos a irnos, pero al final, como somos tantos ya, Ana son tantos, al final no lo tenemos segura del todo. Pero hace dos días, hace dos días nada más, Ana decidió que quería quedarse y entonces ya... - Y luego la última, que estuvimos con usted el otro día saliendo del Vega, del restaurante de Íñigo, lo pasasteis muy bien. ¿Cómo lo definiría usted a Íñigo? - Pues Íñigo, te diré que está siendo un marido ejemplar, ¿eh? Está siendo un marido muy cariñoso, atento con su mujer siempre y trabajador. - ¿Te lo esperabas así después de todo lo que ocurrió? - No. - ¿Por qué te lo esperabas así? - (...)

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