Ficha técnica
Sonsoles Ónega se sincera: "Llorar es sanísimo. Hay que llorar mucho, todo el rato. Si no estás maquillada, mejor.". La presentadora confiesa que las historias que se cuentan en su programa le hacen sacar su lado más sensible: "Ya he dado la orden de que no me enfoquen, porque no me puedo pasar el día entero llorando. Bueno, a ver, la verdad que en esos 100 metros cuadrados de plató se condensa la condición humana y me sirve luego mucho para escribir, la verdad, porque desde la forma que tiene la gente de hablar hasta las historias que te cuentan, los sentimientos, las soluciones que la gente da a su vida o los dramas que viven, a mí luego se convierten en gasolina para mis historias. Ya me pasaba cuando era reportera. Iba en la calle siempre buscando historias, bueno, pues ahora las escucho en el plató, ¿no? Y supongo que eso me alimenta y me gusta". En cuanto a la última semana, la cual ha estado marcada por la tragedia en Urda: "cuando nos toca contar desgracias, es verdad que te afecta mucho, llevamos días muy dolorosos en el plató, conociendo historias personales, yo creo que todos conocíamos a alguien que iba en el tren. Yo singularmente me acuerdo mucho de Fátima Báñez, con quien compartí un montón de años en el Congreso de los Diputados. Teníamos, de hecho, pendiente una cena a través de un grupo de compañeras periodistas que nos reunimos con políticos y ha sido tremendo, ¿no? Porque son estas muertes inesperadas, imprevistas y tan injustas, ¿no? Así que sí, se pasan días muy difíciles". Sonsoles Ónega ha sido la encargada de dirigir la presentación del Premio Planeta y conversar con Isabel Allende y Sergio Hernández: "Ha sido un regalazo poder presentar estas dos novelas, la de Isabel Allende es mágica y la de Sergio Hernández pues es todo un descubrimiento, yo creo que lo verán los lectores en cuanto las tengan en las manos. Y luego, en este escenario, por favor, la Real Academia. Vaya, se me ha olvidado preguntarle a Isabel si le gustaría ser académica. Pues nos honraría mucho, porque es una escritora en español maravillosa y luego una mujer con un carácter que, en fin, ya lo habéis visto, ¿no? Carácter en el sentido amplio de la palabra". Total Sonsoles Ónega - Sonsoles, que maravilloso, ¿no? - La verdad es que sí. Ha sido un regalazo poder presentar estas dos novelas, la de Isabel Allende es mágica y la de Sergio Hernández pues es todo un descubrimiento, yo creo que lo verán los lectores en cuanto las tengan en las manos. Y luego, en este escenario, por favor, la Real Academia. Vaya, se me ha olvidado preguntarle a Isabel si le gustaría ser académica. Pues nos honraría mucho, porque es una escritora en español maravillosa y luego una mujer con un carácter que, en fin, ya lo habéis visto, ¿no? Carácter en el sentido amplio de la palabra. - Qué orgullo te elijan para este tipo de - A ver, igual es porque siempre estoy disponible, vete tú a saber. Pero bueno, es verdad que es muy chulo recibir además las galeradas de novelas que sabes que van a marcar la historia de tu país, seguro, porque tanto la de Sergio como la de Isabel van a ser novelas muy importantes en el panorama literario de este año. Lo creo sinceramente y ya veréis cómo es. - Bueno, cómo no vas a estar si tú también tienes a tu espalda ese merecido Premio Planeta. - (No se oye). - Dices que siempre estás disponible, ¿cómo se saca tiempo para poder participar, presentar un programa diario? - Pues hoy ya sufriendo porque está ya mi equipo preguntándome ¿te esperamos para la reunión? Pues hombre, no, porque no llego y, bueno, renunciando a alguna cosa. Hago menos cosas de las que me gustaría, pero bueno, también es con gusto. Quiero decir, en los fines de semana que he pasado enteramente entregada a estas dos novelas, pues lo he disfrutado mucho, si no sería un tormento. No siempre digo sí a todo que hay muchas cosas a las que digo que no. - ¿La mente te la cuidas? - ¿La mente? La mente, bueno, ahí está. De momento no da síntomas de problemas ni de agotamiento ni de tristeza. Es verdad que yo soy una mujer que me como mucho la cabeza pero, bueno, también he aprendido a no hacerle mucho caso. (Sigue la conversación pero no se oye). - Cómo lo haces para presentar un programa diario y además con todo lo que está pasando en el mundo, ¿no? Porque es que pasa una cosa y dices, ¿qué más puede pasar? - No, total. Y cuando nos toca contar desgracias, es verdad que te afecta mucho, llevamos días muy dolorosos en el plató, conociendo historias personales, yo creo que todos conocíamos a alguien que iba en el tren. Yo singularmente me acuerdo mucho de Fátima Báñez, con quien compartí un montón de años en el Congreso de los Diputados. Teníamos, de hecho, pendiente una cena a través de un grupo de compañeras periodistas que nos reunimos con políticos y ha sido tremendo, ¿no? Porque son estas muertes inesperadas, imprevistas y tan injustas, ¿no? Así que sí, se pasan días muy difíciles. - (No se oye la pregunta). - Ya he dado la orden de que no me enfoquen, porque no me puedo pasar el día entero llorando. Bueno, a ver, la verdad que en esos 100 metros cuadrados de plató se condensa la condición humana y me sirve luego mucho para escribir, la verdad, porque desde la forma que tiene la gente de hablar hasta las historias que te cuentan, los sentimientos, las soluciones que la gente da a su vida o los dramas que viven, a mí luego se convierten en gasolina para mis historias. Ya me pasaba cuando era reportera. Iba en la calle siempre buscando historias, bueno, pues ahora las escucho en el plató, ¿no? Y supongo que eso me alimenta y me gusta. - Llorar es sano, ¿eh, Sonsoles? - Sí, no, llorar es sanísimo. Hay que llorar mucho, todo el rato. Si no estás maquillada, mejor. - Preguntarte por los Reyes. Nos llamaba mucho la atención que el otro día en el discurso del Rey que tuvo una confusión y la Reina le corrigió. - Los Reyes siempre están ahí. Imágenes de Sonsoles Ónega durante la presentación del Premio Planeta 2026.
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