Juan Andrés Amaya, mentor de la Duquesa de Alba, desvela como era como alumna

Ficha técnica


Fecha 08/10/2026
Parte 1
Duración 00:06:18
Sonido Totales
Edición Editado
Localización Madrid
Firma Europa Press

Juan Andrés Amaya, mentor de la Duquesa de Alba, desvela cómo era como alumna: "Muy buena, porque le digo una cosa de verdad, tenía los brazos más bonitos, sin ella tampoco ser profesional, pero tenía unos brazos muy bonitos, los movía muy bien en el flamenco y todo. A mí me gustaba mucho el tema de los brazos". "Qué privilegio yo haberle dado clases, y que ella confiara en mí, le gustaba mucho el baile por alegría. Yo cada vez que venía a verme a algún teatro o alguna cosa, tenía que bailarle por alegría, porque es uno de los bailes que más le gustaba, porque yo sé que era más alegre, más del pueblo". El bailaor solo tiene palabras de admiración hacia Cayetana: "la amo, la amé, la amo y la amaré siempre, porque me ayudó mucho en mis comienzos () era un ser de Dios, por eso tiene que estar en el sitio más bonito, porque era una persona que ayudaba al arte, a la cultura, y como persona ya no se puede aguantar". Juan Andrés habla de la amistad que también le une a Eugenia. En cuanto a Antonio Canales, el bailaor sale en defensa de reacciones de su compañero mostrando palabras de admiración hacia él: "es un genio, y todos los genios son muy sensibles, entonces a la cosa más mínima que se pueda pasar para los artistas es un mundo, porque ten en cuenta que nosotros vivimos creando y entonces para nosotros hasta nuestra propia vida es una creación, entonces cuando a lo mejor la tuerca, te la aprietan un poquito de más, esa sensibilidad de artista siempre te duele un poquito más, pero también es un ser humano y vuelvo a repetir que yo en esas cosas no entro porque son cosas muy personales, pero que sí es verdad que los artistas somos muy sensibles". "Yo tenía 10 años cuando él me montó mi primer baile, mi primera solea por bulerías, desde entonces no he parado de trabajar con él. Hemos hecho giras, tuve la suerte de estar con él en su espectáculo El Guernica de ser artista invitado, con veinti tantos años que tenía yo". Juan Andrés Amaya celebra el 5º aniversario de Tablao La Carmela: "no tengo palabras para poder agradecer cómo se han volcado, cómo se están volcando con este espectáculo y lo más flamencos, lo más flamencos que hay ahora mismo en el panorama de nuestro arte". Total Juan Andrés Amaya: - Juan Andrés: El 21 estaremos en el Teatro Calderón, que con estos pedazos de artistas, como he dicho antes, pedazos de elenco, darle las gracias a todos, a cada uno de ellos, por estar aquí con nosotros, con este espectáculo y este quinto aniversario de La Carmela. Y bueno, es que no puedo, no tengo palabras para poder agradecer cómo se han volcado, cómo se están volcando con este espectáculo y lo más flamencos, lo más flamencos que hay ahora mismo en el panorama de nuestro arte. - Cinco años, ¿qué balance hacemos? - Como he dicho antes, una bendita locura, porque venir después de una pandemia y abrir esto, cuando la gente estaba cerrando todas las cosas, creo que - Y ha seguido - Claro, por eso, y ha seguido, y cada día mejor, ¿no? Algo habrá bien hecho, ¿no? Es un espectáculo como lo han puesto en la cueva del misterio, porque aquí nadie, es un espectáculo muy flamenco, pero todo lo que pasa por la pasarela tiene unas directrices, pero luego lo que pasa en el escenario es todo muy flamenco y los bailes de cada uno, obviamente, pero la pasarela, que la habéis visto, y con la rotonda un poco más grande, ¿vale?, son un poco más mis directrices, ¿no? Está muy creado a mi forma, porque yo soy de la antigua escuela y he trabajado con los mejores, ¿no?, y con los peores también, como todo el mundo, de los buenos que no hay mejores ni peores, creo, o sea, me entiendes lo que te quiero decir, porque de todo se aprende, ¿no? Y, bueno, en la antigua escuela, pues, eran mucho más teatrales, éramos mucho más, nos inculcaban eso, ¿no?, de la teatralidad dentro de lo que es el mundo del flamenco. Y, bueno, pues eso es lo que he intentado yo plasmar aquí. Vuelvo a repetir que no es mejor ni peor, pero es un espacio escénico, ¿no?, como dicen todos mis compañeros cuando vienen, que es un espacio escénico. He intentado rodearme de la mejor gente, de los mejores, de la gente que me quiere, de la gente que está siempre conmigo y traigo siempre, pues creo que mucho artista, a todos, a todos, porque para mí son todos, toda la persona que se pone un zapato, una bota, una guitarra, una percusión, un cante, ya son artistas, merecen que se les respete y por eso vienen a La Carmela. - ¿Cómo es trabajar con Antonio Canales? - Maravilloso, maravilloso, porque ten en cuenta que yo tenía 10 años cuando él me montó mi primer baile, mi primera solea por bulerías, desde entonces no he parado de trabajar con él. Hemos hecho giras, tuve la suerte de estar con él en su espectáculo El Guernica de ser artista invitado, con veinti tantos años que tenía yo, luego él ha venido de artista invitado a los míos, como cuando hicimos Príncipes, que hemos hecho un flamenco directo, que también hicimos una historia, porque yo fui director del Festival de Otoño de Granada y, bueno, la verdad es que he aprendido mucho de él. Yo tengo a mi tío Mario Amaya, a mi tío Manolete, que son en el panorama flamenco, pues te imaginas, esos son de mi sangre y que he aprendido muchísimo de ellos, pero también he aprendido mucho del maestro Antonio Canales y gracias a Dios que lo tenemos aquí con nosotros para disfrutar de mucho. - Dice que se le ha hecho mucho daño, que lo ha pasado mal, que ha tenido que marcharse para recuperarse, para sanarse, ¿crees que han sido injustos con él también, como él mismo nos acaba de confesar? - Es que Antonio es un ser yo en esas cosas no voy a entrar porque son muy personales, pero Antonio es un ser, por eso es un genio, y todos los genios son muy sensibles, entonces a la cosa más mínima que se pueda pasar para los artistas es un mundo, porque ten en cuenta que nosotros vivimos creando y entonces para nosotros hasta nuestra propia vida es una creación, entonces cuando a lo mejor la tuerca, te la aprietan un poquito de más, esa sensibilidad de artista siempre te duele un poquito más, pero también es un ser humano y vuelvo a repetir que yo en esas cosas no entro porque son cosas muy personales, pero que sí es verdad que los artistas somos muy sensibles. Pues nada, os deseamos lo mejor, que vaya todo el mundo a veros. - Muchísimas gracias. Y los invito a todos, que vengan. Gracias. El 21 de octubre a las 9 de la noche. - Estamos frente a uno de los mentores de Cayetana de Alba, entonces yo quería preguntarte cómo te sientes y cómo ha sido todo. - Hombre, fue mi madrina de baile, mi madrina, y la amo, la amé, la amo y la amaré siempre, porque me ayudó mucho en mis comienzos y, de hecho, su hija Eugenia estará conmigo, que hoy he hablado con ella, estará conmigo, en este espectáculo, que vendrá a verlo, porque yo la amo también a ella, estuve en su boda hace muchos años y todo eso. Y también ella es madrina de mi sobrina Alba, que va a estar también en el espectáculo, ella junto conmigo la apadrinamos y la amadrinó. Entonces ha sido una amiga muy íntima de la familia, para mí es un ser de Dios, de verdad, era un ser de Dios, por eso tiene que estar en el sitio más bonito, porque era una persona que ayudaba al arte, a la cultura, y como persona ya no se puede aguantar. - ¿Cómo era en las distancias cortas? La conocíamos como duquesa nosotros, pero ¿cómo era ella en las distancias cortas, en el one to one? - Genial, genial. Yo he estado mucho en los Palacios, en los dos, tanto en Liria como en Dueñas, y es una persona muy campechana, una persona como yo, una persona muy campechana, una persona con todo lo que tenía y con todo lo que era. A ella no le importaba nada, además amaba el flamenco, yo le he dado clases en su escuela que tenía aquí en Madrid, yo le he dado clases y la verdad que a mí me recibía con honores, de verdad. - ¿Cómo era, como alumna? - Muy buena, porque le digo una cosa de verdad, tenía los brazos más bonitos, sin ella tampoco ser profesional, pero tenía unos brazos muy bonitos, los movía muy bien en el flamenco y todo. A mí me gustaba mucho el tema de los brazos. ¿Se casó con Alfonaso Díez, ese baile que no se hizo en la puerta de la iglesia? Tú eras, ¿no? De ahí venía. - Hombre, claro, también a ella le dio mucho en aquellos tiempos también Rafael el Negro, el marido de Matilde de Corral, es que ella se ha codeado con lo mejor, y luego ya de últimas, pues qué privilegio yo haberle dado clases, y que ella confiara en mí, le gustaba mucho el baile por alegría. Yo cada vez que venía a verme a algún teatro o alguna cosa, tenía que bailarle por alegría, porque es uno de los bailes que más le gustaba, porque yo sé que era más alegre, más del pueblo, y la verdad que yo, donde esté, le mando un beso muy grande a Cayetana, porque era un personaje, aparte de lo que era, era un ser humano, un ser humano con un corazón inmenso. - Muchísimas gracias. - Muchas gracias, de verdad, es un privilegio, de verdad.

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