Ficha técnica
Antonio Canales ante el desahucio y final de Maricarmen: "Yo he sido un poco un cabeza de turco. He sido una Maricarmen pequeño hace tres años atrás. Llevaba doce años viviendo en esa casa, yo nunca falté a mis pagos, pero como yo pagaba 620, ella ahora está cobrando por un alquiler 1800, tres veces". El bailaor mantiene que él nunca dejó de pagar el alquiler de la casa en la que vivía y que su casera únicamente quería echarle de esta para subir el precio de la vivienda: "Ella quería que yo me fuera para poderlo subir. Entonces la única forma en vez de hablarlo conmigo, que éramos amigos, y pues bueno, pues a ver. Ella me ha mandado un desokupa, y ahí es donde vemos esto que está pasando ahora, yo lo viví en mi carne hace tres años. Yo lo dije. Digo, esto no puede ser, esta injusticia tan grande, claro, ya empezó a arreglarse todo, porque claro, yo era Antonio Canales, entonces ella aprovechó y el desokupa, de poder darle esa publicidad y manchar mi imagen, y manchar todo lo que mancharon. Pero yo no he necesitado nunca, se lo ocupa de nada. Yo puedo robar un banco, que ya me da miedo, a mí me da mucho susto, pero ¿okupa, con lo que me conoce todo el mundo? No creo". Asegura que la polémica en la que se vio envuelto con su casera ha manchado su imagen: "Pues sí que lo mancharon. Fue trabajoso, aun hay gente que dice ese que vivió de okupa". Completamente renovado, el artista celebra el 5º aniversario de Tablao la Carmela: "Es volver a mi hábitat, mi hábitat es este. Muchas veces cuando hago en televisiones otro tipo de cosas que no son las mías, me meto en camisa de once varas y salgo perdiendo siempre, porque hago un perfil que no es el mío. Entonces cuando la gente luego me conoce me dice, maestro, pero digo, pues casi soy yo. Este es mi perfil verdadero, soy bailador, soy maestro. El otro es algo que siempre salgo perdiendo. Entonces aquí es cuando me siento en mi hábitat, aquí es cuando soy muy feliz, cuando todos los chicos y Juan me tienen un respeto y una admiración igual que yo a ellos, y donde el flamenco lo queremos elevar a donde merece. Y donde el maestro Juan Andrés lleva cinco años luchando muchísimo". Alejado de la ciudad y el ruido, Canales desvela cómo es su vida en una aldea de apenas 220 habitantes: "Yo creo que la cara es el espejo del alma y muchas veces uno dice, me encuentro bien y tú miras y dices, tú dices que estás bien, pero yo no te veo bien. Y ahora pues no hace falta más. Llevo nueve meses ya viviendo en el campo, en Zamora, en Benavente, en mi casa, que me la compré cuando me tiré de superviviente, y la he podido ir reformando y curarme mis heridas. Llegué con un saco de heridas y de silencio, mi almohada fue el silencio mucho tiempo, pero creo que lo necesitaba para depurarme, para reformar, para, como decía Gabriel García Márquez, hay que regresar de la muerte muchas veces para poder recordarse". "Hay un bar que se llama el bar, la asociación de los jubilados, y pues es otro tipo de vida. Uno te trae tomate, el otro te trae pimiento, juegan al dominó y saben quién soy entonces soy uno más. Hay que ir con la ropa de abrigo, la sábana tiene que ser de felpa, todo, no sé, es otro tipo de vida, levantas muy temprano, acuestas muy temprano", ha añadido. Sobre su etapa en televisión, canales confiesa el comentario que le hizo el rey Felipe VI tras su paso por 'supervivientes': "Cuando me entregó en Pamplona la medalla de oro, me preguntó que si se pasaba mucha hambre allí. Entonces me confesó, pues igual que también Sofía y el emérito me veían en 'mira quien baila', pues ellos son seres humanos y también me veían en la isla. Hombre, no es que viera o fuera un fan de superviviente, pero sabía que estaba allí. El rey no anda en una nube. El rey sabe quiénes son sus pintores, sus bailarines, su gente y a quien le entregan una medalla por el mérito de la verdad". Total Antonio Canales - Algunas preguntas se nos han quedado. - Uf, nosotros también. Es lo que nos pasa que, aparte de toda esta cosa con tanto cariño que vamos a hacer y tan merecida, nos admiramos mucho unos a otros, entonces estamos juntos y ves a uno a uno a bailar y te enciende el alma. Entonces esa es la cosa tan bonita que la cuadrilla es muy buena, la cuadrilla son todas estrellas. - ¿Qué significa volver aquí con ellos cinco años y ahora en el Calderón, como tú has dicho, que ya hemos visto que es puro arte para ti y vida? - Hombre, vamos a ver, es volver a mi hábitat, mi hábitat es este. Muchas veces cuando hago en televisiones otro tipo de cosas que no son las mías, me meto en camisa de once varas y salgo perdiendo siempre, porque hago un perfil que no es el mío. Entonces cuando la gente luego me conoce me dice, maestro, pero digo, pues casi soy yo. Este es mi perfil verdadero, soy bailador, soy maestro. El otro es algo que siempre salgo perdiendo. Entonces aquí es cuando me siento en mi hábitat, aquí es cuando soy muy feliz, cuando todos los chicos y Juan me tienen un respeto y una admiración igual que yo a ellos, y donde el flamenco lo queremos elevar a donde merece. Y donde el maestro Juan Andrés lleva cinco años luchando muchísimo. - En relación con lo que acabas de decir, de que cuando te metes en otros sitios que al final sales perdiendo, por tus palabras entiendo que has salido perjudicado cuando has hecho cosas de televisión. - Bueno, vamos a ver, no se podría decir perjudicado. Yo sé dónde me meto, no soy un niño, no soy tonto pero que sí quiero saber que lo único que se alegra cuando hago ese tipo de programas es La Caixa. Vamos a ver Porque luego yo tengo que curarme y lamerme las heridas durante ocho meses de insultos, de provocaciones Con razón muchas porque qué pinto yo en esos lugares, pero... - Bueno, abrir nuevos frentes. - Bueno, abrí un nuevo frente, me he tirado un helicóptero y me he metido en una casa. La Caixa se ha puesto muy feliz, pero yo como me dijo una vez el rey al entregarme el premio de las Bellas Artes, yo cucharón y paso atrás. Y vuelvo a ser la vida que soy y vuelvo a dar el perfil que en verdad me conoce todo el mundo, el que soy. Lo demás - ¿Eso te dijo el rey? ¿Cómo fue ese encuentro? Sí, pues cuando me entregó en Pamplona la Medalla de Oro, me preguntó que si se pasaba mucha hambre allí. Entonces me confesó, pues igual que también Sofía y el emérito me veían en 'Mira quien Baila', pues ellos son seres humanos y también me veían en la isla. - O sea, el rey Felipe veía Superviviente. - Hombre, no es que viera o fuera un fan de Superviviente, pero sabía que estaba allí. El rey no anda en una nube. El rey sabe quiénes son sus pintores, sus bailarines, su gente y a quien le entregan una medalla por el mérito de la verdad. - Te preguntó si pasaste hambre, ¿no? O sea, algo sabía. - Pasé de todo, pero esto ahora no es, yo creo. Yo creo que ahora lo bonito es verme aquí, creo yo, con mis 64 años, que me falta un año para jubilarme y con muchísima ilusión por bailar. - Te hace feliz, ¿verdad? - Yo creo que la cara es el espejo del alma y muchas veces uno dice, me encuentro bien y tú miras y dices, tú dices que estás bien, pero yo no te veo bien. Y ahora pues no hace falta más. Llevo nueve meses ya viviendo en el campo, en Zamora, en Benavente, en mi casa, que me la compré cuando me tiré de Superviviente, y la he podido ir reformando y curarme mis heridas. Llegué con un saco de heridas y de silencio, mi almohada fue el silencio mucho tiempo, pero creo que lo necesitaba para depurarme, para reformar, para, como decía Gabriel García Márquez, hay que regresar de la muerte muchas veces para poder recordarse. - ¿Y has regresado de eso, Antonio? ¿Has tenido que regresar? - ¿Cómo me ves? - Yo creo que sí. - Pues esa es la palabra. Yo creo que sí porque para regresar otra vez sin haberme curado las heridas, no hubiera regresado. Os quiero. - Acabas de decir que nos quedamos un poco tristes. Que te queda solamente un año para jubilarte, ¿eso significa que no te vamos a ver más en el tablón? - No, porque mi hija dice, "papá, tú eres un culo inquieto, por favor no nos haga este martirio terrible". No, vamos a ver, yo nací para estar siempre en movimiento, de una forma u otra, pero pues sí. Llega mi edad de jubilación, tengo 42 años cotizados, y necesito también tener ese respaldo, esa tranquilidad, y ser también un poco honesto conmigo. No me gusta dar gato por liebre. Aún todavía puedo pegarle fuerte unos minutos, pero luego pues hay otros momentos en los que también me gusta mucho la docencia, ir a dar conferencias a las universidades, a los conservatorios. Cuando me llamen los directores del Ballet de la Comunidad de Madrid o del Ballet Nacional, donde tengo 8 coreografías y me llamen para remontar, pues Antonio siempre va a estar ahí, porque pertenezco a una generación que ya O sea, Google no te lo enseña todo, lo nuestro también es una transmisión oral entonces los jóvenes y las jóvenes, y los estudiantes también necesitan escuchar. Si no lo escuchan de mí cuando mi voz se apague, pues ya no lo podrán saber. Con lo cual esperemos que antes de que mi voz se apague, yo me serene un poco e intervenga solo en las cosas bonitas. - Oye, ¿y cómo es vivir en el campo, en Zamora, en el campo, retirado y un poquito? - Mira, llevo tres días aquí en el Hotel Hesperia, al que tengo que agradecer todo, porque ahora con la compañía son nuestros patrocinadores, y todavía este mes me queda alguna cosa fuerte. Esta, tengo que luego bailar en Sevilla en el Cartuja Center el 15. Luego el 18 y 19 bailo en Granada, luego vuelvo otra vez para bailar en Puerto Real, y luego vuelvo el día 25 para recoger el premio Cibeles 2026 a mi trayectoria artística. Me siguen dando premios. Entonces pues este mes de octubre Pero vivir allí, esta tarde marcho, y ya pues hay una persona que me ayuda. Ya me ha puesto calorcito, porque allí cruje. Castilla, ya tres grados, cuatro, hay que calentar la casa un poco antes. Pues tengo gallina, tengo 220 vecinos nada más. - ¿220? - Solamente, en mi aldea hay eso. Entonces hay un bar que se llama El bar, la asociación de los jubilados, y pues es otro tipo de vida. Uno te trae tomate, el otro te trae pimiento, juegan al dominó Y saben quién soy entonces soy uno más. Hay que ir con la ropa de abrigo, la sábana tiene que ser de felpa, todo, no sé, es otro tipo de vida, levantas muy temprano, acuestas muy temprano. - ¿Cómo decidiste ir para allí? - Porque yo, desde hace cuatro o cinco años, ya compré. Cuando vine de 'Supervivientes', me dijo mi madre, "invierte el ladrillo, Antonio, que la vejez tiene la cara muy fea", y entonces invertí en esa casa porque está muy cerca del Duero, el Órbigo, y porque tanto Machado como Bécquer, los dos, murieron allí en aquellas tierras. Las tierras sorianas y las tierras de Benavente. Y como decía Antonio Machado, "el olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido, con las lluvias de abril y el sol de mayo, algunas hojas nuevas le han crecido". - Pero la última, por favor. - Pero siempre es la última, es una despedida bonita, ¿eh? - Eso es verdad, y muy difícil de superar, pero, simplemente, también otro tema que nos preocupaba muchísimo, hemos estado también a tu lado. Tú siempre nos has contado hasta donde podías, ¿cómo está todo el tema de la vivienda, que estuviste en primera plana, simplemente? ¿Cómo estás? - Me ha preguntado Beatriz Cortázar por ello. Fíjate que las cosas van quedando atrás, pero fíjate que yo creo que hoy veo lo de Maricarmen, porque mi familia siempre ha vivido en Sainz de Barand, seguimos teniendo la casa de Sainz de Baranda y yo creo que esto no es de ahora. Llevamos ocho años en una legislatura donde en dos semanas no se podía arreglar todo el mamotreto que se lleva arrastrando de tanto. Por unos o por otros, por diestros y siniestros. Pero claro, yo he sido un poco un cabeza de turco. He sido una Maricarmen pequeño hace tres años atrás. Llevaba doce años viviendo en esa casa, yo nunca falté a mis pagos, pero como yo pagaba 620, ella ahora está cobrando por un alquiler 1800, tres veces. - ¿Ha subido más? - ¿Cómo qué más? Ella quería que yo me fuera para poderlo subir. Entonces la única forma en vez de hablarlo conmigo, que éramos amigos, y pues bueno, pues a ver. Ella me ha mandado un desokupa, y ahí es donde vemos esto que está pasando ahora, yo lo viví en mi carne hace tres años. Yo lo dije. Digo, esto no puede ser, esta injusticia tan grande, claro, ya empezó a arreglarse todo, porque claro, yo era Antonio Canales, entonces ella aprovechó y el desokupa, de poder darle esa publicidad y manchar mi imagen, y manchar todo lo que mancharon. Pero yo no he necesitado nunca, se lo ocupa de nada. Yo puedo robar un banco, que ya me da miedo, a mí me da mucho susto, pero ¿okupa, con lo que me conoce todo el mundo? No creo. - ¿Mancharon mucho tu nombre? - Pues sí que lo mancharon. Fue trabajoso, aun hay gente que dice ese que vivió de okupa. - ¿Sí? - Alguna, alguna. Gente loca que se levanta para dar por culo, con perdón. Pero yo tengo la casa de mi madre, tengo mi casa donde he vivido okupa por la vida, pero este es el comienzo. Dice, de aquellas lluvias, estos fangos. Me tengo que marchar. - Gracias. Imágenes de Antonio Canales durante la presentación 5º Aniversario de Tablao La Carmela.
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