Cayetano Martínez de Irujo opina sobre que sea su sobrino Fernando quien recoja el premios

Ficha técnica


Fecha 17/09/2026
Parte 1
Duración 00:03:06
Sonido Totales
Edición Editado
Localización Sevilla
Firma Europa Press

Cayetano Martínez de Irujo opina sobre el hecho de que sea su sobrino Fernando Fitz James Stuart quien recoja un reconocimiento a su abuela, la Duquesa de Alba, en lugar de su padre, Carlos: "bueno, está muy bien que venga su hijo, a lo mejor Carlos no puede venir, ¿no? " añade: "bueno, no... Tiene una salud delicada en este momento, entonces, bueno, pues que venga Fernando me parece muy bien. Total a Cayetano Martínez de Irujo: - Hace tiempo que no la veíamos. Por aquí - pues no me digas. - En eventos, en Sevilla. - Bueno, yo es que voy a pocos eventos, eh. - Pues no será porque no tienen ahora, con el centenario de la duquesa, del nacimiento. - Bueno, claro, el centenario sí, lo he hecho entero. Todavía queda la parte de la hermandad de los Gitanos, que nos quedan dos o tres cosas por celebrar en honor a su centenario.El otro día estuve en La Palma, en Canarias, presentando el libro, y ya concluimos. - Un no parar - Bueno, es lo que se merece, ¿no? Yo estoy muy contento porque ella se merecía un homenaje así, se merecía un centenario así, y la verdad es que ha sido un éxito rotundo. - Claro que sí, además hoy, en un día también aquí, importante, en Sevilla, su tierra, ese reconocimiento también en su recuerdo, ¿no? - Bueno, esto no tiene nada que ver, pero todo ese rollo que me ha soltado... - No, hombre, no. - Estamos aquí en Sevilla, estoy encantado de estar con vosotros, y ya, gracias. - Don Cayetano, le entregan un premio esta noche a Doña Cayetana. A su madre. A la duquesa, hay un premio para la duquesa, pero lo iba a recoger Don Carlos, y al final no ha venido Don Carlos, viene su hijo, Fernando. - Bueno, está muy bien que venga su hijo, a lo mejor Carlos no puede venir, ¿no? - No puede venir, ¿sabe usted que tiene algún motivo? - Bueno, no... Tiene una salud delicada en este momento, entonces, bueno, pues que venga Fernando me parece muy bien. - Cayetano, necesito preguntar... - No me preguntes tonterías, ¿eh? - Yo no pregunto tonterías, ¿cómo me lo has dicho? - No, pero no me preguntes tonterías, ¿vale? Yo no me enfado, yo no me enfado.Simplemente téngame el respeto que yo le tengo a usted. Nada más.El respeto que yo le tengo a usted. Nada más.Dígame. - Simplemente le queríamos preguntar respecto a las cenizas. ¿Por qué su hermano Carlos podría haber tomado una medición unilateral? - Pues eso es una tontería.Porque eso es una pregunta... No, eso es una pregunta que me hizo una señora.Presentamos un libro en Marbella y en la conversación del libro salió una entrevista que no es real, que publicó la revista Semana de una forma fraudulenta. Y ella me preguntó...Y yo no contesté, o sea, no dije nada. Dije, bueno, no lo tendría que haber hecho, a lo mejor ya está. Y no tiene más historia. Han pasado catorce, once años y ya está.Que no hay por qué preguntar eso, señorita, ¿sabe? Porque es mala fe. - Me dicen que lo haga y yo lo hago - Ya, pero es mala fe. Pues le dice a sus jefes que tienen mala fe.¿Me comprende? Sí, dígaselo. Si no, se lo digo yo. Y nada más.Entonces, a mí me gustan las personas con buena fe, porque yo tengo buena fe. ¿Vale? - Pues yo le deseo... - Venga, muchas gracias.Por favor, pero no sea usted tan insistente y respéteme como yo a usted, ¿vale? Me gustaría que algún día usted respete como yo la respeto a usted. ¿De acuerdo? - El Palacio de San Sebastián Divino, don Cayetano, una cosa maravillosa, ¿eh? - Gracias. - Y llega un momento en que ya después de cuarenta... No, no me ponga la canción. No, no me ponga.No, no me diga que me gusta. Por favor.A cuarenta años, por favor, no nos haces así. Por favor, no nos haces así.

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