Ficha técnica
Jesús Vázquez se sincera sobre su etapa más difícil: "tuve una crisis muy grande, casi existencial, laboral, muchos problemas, insisto, laborales que me hicieron sufrir mucho. Sí, no voy a hablar más del tema, pero me hicieron sufrir mucho. Mucha gente con la que yo fui muy fiel y muy honrado se portó mal conmigo" el presentador nos confiesa que: "he dejado de beber. Bueno, es que de repente me di cuenta que dependía de una sustancia y que además esa sustancia no me estaba viendo bien" su marido Roberto ha sido muy importante en esta decisión: "ha dejado de beber conmigo. Eso es amor. La verdad es que él nunca ha tenido mucho interés por el alcohol. Y no le ha costado mucho, pero es un gesto maravilloso que ha reforzado nuestros lazos más, si cabe" Total Jesús Vázquez: - Bueno, bienvenido al Festival de Vitoria y enhorabuena presentando este programón, el Túnel, cuéntanos. - Muchas gracias, estoy como en casa porque he venido ya unas cuantas veces a presentar unos cuantos programas y una vez más, aquí estoy. El Túnel es un pedazo de concurso que me ha caído del cielo, de verdad, de esos programas que uno no espera, entre otras cosas porque no...Vamos a ser el primer país que lo ha hecho y lo va a emitir, entonces nunca, o sea, no lo esperaba, pero llegó, llegó de la mano de Televisión Española y llegó de la mano de una productora como Freemantle, con la que sí he trabajado mucho y somos muy amigos, nos conocemos muy bien y nos tenemos mucho cariño. Freemantle me dijo, es un programón, Jesús, míratelo, Televisión Española me dijo, es un concursazo, nosotros creemos en él. Si a ti te gusta y quieres, lo haces tú, lo hacemos contigo. Lo vi, lo que nos mandaron los australianos, y dije, ya, firmo, sin dudarlo, no dije, dejadme que lo piense, voy a verlo otra vez, es que lo vi tan redondo, y me vi yo tanto en él, que dije, sí, sin pensarlo. Qué es un formato que lo tiene todo Tiene emoción, tiene tensión, tiene diversión Tiene duelos, los duelos son súper emocionantes, en cada duelo se elimina a alguien, o sea, que cada duelo es uno se va. Y eso pone una presión cada vez que empieza el duelo, tres, dos, uno, que te contagia. Las nervios que tienen los concursantes en los sillones antes de salir, porque los sillones se mueven por el túnel, se te contagia. Y luego hay momentos muy tiernos, hay momentos de mucha emoción, el casting, como se ha dicho en la novela. Es magnífico, felicidades a Fremantle, porque han buscado personas que son personas normales y corrientes como todos nosotros, pero que muchas de ellas tienen historias personales muy especiales. Nosotros no les obligamos a que las cuenden, pero muchos han querido compartirlas en el programa. Yo les pregunto y siempre les digo, lo que me queráis contar, cuéntame por qué estás aquí. Y muchos, solo con que les diga eso, por qué has decidido hacerlo. Pues de repente te cuentan una historia que se te pone la carne de gallina. Y entiendes por qué están allí, y entiendes a lo mejor por qué necesitan el dinero o para qué lo van a emplear. O entiendes por qué necesitaban hacer un cambio en su vida y meterse a hacer la locura de participar en un concurso porque estaban en un momento vital que necesitaban ese cambio. Son historias que yo creo que el espectador va a conectar mucho. Estoy en ese momento, o yo necesito tanto el dinero como él, ojalá gane. Esto tiene un punto como de Aya tú, que me recuerda un poco a veces, que siempre les decía ¿para qué quieres el dinero? Y de repente salían historias ahí maravillosas. Y luego también tiene un punto de convivencia de ellos, porque son días muy intensos, grabamos mucho, pero luego ellos los tenemos a todos en un hotel, porque el programa se hace en Lisboa. Y entonces conviven las 24 horas, entonces se desarrollan vínculos muy rápido. Simpatías y no tantas simpatías. De repente hay gente que se coge mucho cariño y se dan los teléfonos y se siguen viendo luego, y hay gente que saltan chispas y tú lo sabes, que no pueden ni verse, ni cruzarse por el plato. Aunque es gigantesco, no hay plato suficiente para que estén lo suficientemente separados. - Qué bonito presentarlo aquí en el Festival de Vitoria y en una fecha tan importante. Tu cumpleaños, has soplado aquí las velas. Muy bien, pero muy bien llevados, Jesús. - Gracias. Lo mío me cuesta, eh. Pero bueno, a los 60 el año pasado tuve una crisis muy grande, casi existencial, laboral, muchos problemas, insisto, laborales que me hicieron sufrir mucho. Sí, no voy a hablar más del tema, pero me hicieron sufrir mucho. Mucha gente con la que yo fui muy fiel y muy honrado se portó mal conmigo. Y ya la época esa de me voy a tomar un té, viva el amor, no hay que tener rencor, no, a la mierda. ¿Me has hecho daño? Pues ojalá te vaya mal en la vida. Y me quedo mucho más a gusto diciéndolo, sin renombres, pero ojalá que te siga yendo mal. Bueno, es que yo creo que soy una persona muy legal, siempre he ido de legal por la vida, siempre le he dado todo en mis trabajos, siempre he intentado......problemas posibles. Creo que no hay nadie en la profesión que pueda decir que me he portado mal con él y creo que no me merecía lo que me hicieron. Entonces, sí, estoy dolido. Ahora ya no, eh. Ahora estoy feliz porque la llegada a la 1, los 61, el cambio de vida, he dejado de beber. Bueno, es que de repente me di cuenta que dependía de una sustancia y que además esa sustancia no me estaba viendo bien. Bueno, es que hay muchísima...A ver, el alcohol está tan normalizado que no nos damos cuenta de que tenemos una dependencia de él hasta que de repente un día te paras y lo piensas y dices, es que hay muchísima gente que bebe todos los días. Si tú necesitas una cervecita todos los días, todo se habla como en diminutivo cuando se habla del alcohol, como si no fuera una droga. Entonces, yo una cervecita, pero yo solo me tomo una cervecita o dos. Tienes un problema, cariño, piénsalo. Yo también decía eso y de repente dije, no, es un problema. Si me tengo que tomar una cervecita o dos todos los días. Y dije, se acabó. Cambiamos de vida. Y es lo mejor que he hecho, de verdad. - En esa ayuda, en ese cambio, tu chico ha sido fundamental. 25 años de amor. - Ha dejado de beber conmigo. Eso es amor. La verdad es que él nunca ha tenido mucho interés por el alcohol. Y no le ha costado mucho, pero es un gesto maravilloso que ha reforzado nuestros lazos más, si cabe. Porque me parece de muchísima generosidad. - Es lo mejor que te ha pasado en tu vida, ¿no? - Lo mejor, sí. Roberto es mi patria, es mi bandera, es mi hogar, es mi religión, porque no tengo otra. Soy ateo y nuestra canción favorita es una canción de Maná que se llama Eres mi religión. - Pues felicidades, que te lo mereces. - Todo fenomenal, estoy feliz en Televisión Española y ojalá que dure. - Mucha mierda, Jesús. Cuídate.
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