Ficha técnica
Luján Argüelles destaca la gran formación que está teniendo la Princesa Leonor: "Yo creo que es una niña, adolescente, mujer, muy formada, muy preparada, que sigue, además, en ese proceso, y va a seguir, igual que su padre tuvo una formación absolutamente 360, ¿no? Y en palabras de señora mayor, me satisface ver cómo una joven va a estar tan preparada". La presentadora se muestra abierta a encontrar el amor aunque le está resultando difícil: "Nada. Nada. Lo digo además como indignada, ¿no? Nada. Muestro mi indignación, claro () Yo creo que la vida es torear. La vida es torear, torearnos, entendernos, medirnos, mirarnos. Creo que ser exigente es limitarte. Yo estoy abierta al mundo, a la vida, a la gente, pero la gente... Yo creo que sí que vivimos muy encerrados. Hay mucha gente muy encerrada y muy amedrentada, ¿no? Con expresar y ser. Y esta es mi identidad y voy con ella, y juego con ella, y avanzo con ella. Bueno, yo no". Se muestra orgullosa de su hija Miranda: "creo que nos olvidamos de lo que fuimos y nos colocamos en una posición de... Yo creo que en general estamos en posiciones muy coercitivas, muy pesimistas, muy de etiquetar, de juzgar. Todos hemos sido adolescentes. Miranda es divertida, Miranda es aburrida, Miranda es polémica, Miranda es atómica. Miranda es todo, pero es que todas las emociones recorren al ser humano y en la adolescencia". Total Lujan Argüelles: - Enhorabuena por formar parte de la historia televisiva ya, formando parte de esta inauguración de La Séptima, de este proyecto. - Hace mucha ilusión, hoy más cuando nos recuerdan de manera insistente que desde hace 20 años no nace una televisión, ¿no? Entonces, pues formar parte de todo eso es ilusionante, te recuerda la cantidad de años que ya llevamos en el mundo de la comunicación, pero dices, ah, pues este tip no lo había pensado, ¿no? Sí que me había planteado y era prioritario para mí el hecho de que hacer actualidad y hacer directo, pero y además es historia de la tele, pues guay, ya somos dinosaurios. - Has comentado que estás a punto de cumplir los 50, ¿cómo lo llevas? - Bueno, bien, yo fenomenal, o sea, excepto cuando hay mala luz y veo, claro, y veo las arrugas, la celulitis, tal, pero es por la luz, o sea, no es por mí, claro, no es por mí, no, no, no. - ¿En qué momento te llega estos 50 años, Luján? - Bueno, a ver, yo siempre digo que no volvería atrás, ¿eh? O sea, yo creo que de los 45 en adelante he ganado en seguridad, en templanza, en tranquilidad, en mirada, ¿no? - Se pierde, ¿no?, esa seguridad. - Bueno, yo creo que además, bueno, el camino que vamos haciendo es precisamente para anclarnos en lo que somos, en nuestra identidad, en lo que le pedimos a nuestro desarrollo en la vida. Entonces, claro, se necesita tiempo. - ¿Ha sido duro este camino para llegar aquí? - Sí, yo creo que en mi caso, sí, sí, sí, sí. O sea, yo creo que llegar a descubrir todos los vacíos, todas las grietas, toda la oscuridad, ¿no?, que en un momento se puede instalar dentro de ti, pues es un proceso que hay que hacer de manera responsable, pero que luego te regala muchas alegrías, porque te da muchas versiones de ti y te da una mirada muy abierta. Has mencionado a tu hija, a Miranda, que quieres que viva en un mundo mejor. - Qué fuerza te da a ti tu hija, Miranda, ¿qué fuerza te da a la hora de enfrentarte a un reto nuevo como este? - Miranda toda, o sea, yo... Bueno, me encanta hablar de Lujan mujer, Lujan profesional, Lujan... Y luego está la mujer, la madre, ¿no?, y es que esa me impulsa a tomar muchas decisiones, porque sí, para mí es importante el ejercer la profesión con responsabilidad, pero más si cabe sabiendo que lo natural es que yo me vaya y ellos se queden, ¿no?, los chavalitos, los jóvenes, y ahí dentro mi hija. Y entonces que hagamos cosas para que ese mundo que ellos tienen que luego transitar pues no sea feo, sino luminoso. - ¿Ella quiere ser...? No sé si todavía tiene claro que quiere ser mayor ¿Practica ya con el peine como si fuera el primo quirófano? - Ella quiere ser pediatra. - ¿Pediatra? - Sí, quiere ser pediatra, quiere montar una clínica de pediatría y podólogo, el primo. El primo podólogo y ella pediatra, y van a mezclar las especialidades. Entonces, bueno, yo creo que es absolutamente rompedor el concepto, ¿no? - ¿Impone la adolescencia? Va creciendo - No, no. Pero todavía está un poco muy niña. No, no, no, está súper preadolescente, pero a mí me resulta apasionante. - ¿Sí? - Sí, me resulta apasionante. No, no, creo que nos olvidamos de lo que fuimos y nos colocamos en una posición de... Yo creo que en general estamos en posiciones muy coercitivas, muy pesimistas, muy de etiquetar, de juzgar. Todos hemos sido adolescentes. Miranda es divertida, Miranda es aburrida, Miranda es polémica, Miranda es atómica. Miranda es todo, pero es que todas las emociones recorren al ser humano y en la adolescencia - ¿Qué tiene de ti? Preguntaba la compañera. - Pues, no sé, yo creo que entusiasmo, ¿no? El entusiasmo, es una niña muy entusiasta y yo quiero que lo tenga. O sea, creo que sin entusiasmo no puedes enfrentar ni levantarte por la mañana. O sea, es que la mejor vitamina y lo que les tenemos que enseñar a nuestros hijos es levantarse y decir, venga va, gafas de entusiasmo y voy. - ¿A ti qué cosas te ilusionan en la vida ahora, Lujan? - Bueno, claro, me ilusiona eso, ser capaz de cada día levantarme y decir, venga, gafas de entusiasmo, observa, mira, busca, dónde resolver, dónde iluminarte, dónde divertirte, porque al final es buscar para encontrar. No, que mal, que agobio, que estrés, porque esa etapa ya la he vivido y muchos días la vivo. Yo tengo una amiga, muy famosa, no voy a decir su nombre, que me dijo un día, mira, yo me levanto y a veces digo, fulana, hoy no me vas a amargar la vida. Refiriéndose a ella, ¿no? Entonces yo muchos días cuando me levanto, claro, me levanto ahí medio chimpún, digo, Lujan, hoy no, hoy no me vas a amargar la vida. - ¿Cómo eres, Lujan, como mamá? - Pregúntale a Miranda. No lo sé. Atenta, soy una madre atenta y que practica la escucha activa, hasta que pierde los nervios. - Hoy te has perdido su primer día de cole, no sé si era de los primeros, eso también como lo llevas el tema de la conciliación. Esa culpa que tenemos las mujeres, las mamás, como estoy aquí pero quiero estar allí, pero no. ¿Qué haces? - Ella se encargó de recordármelo. Bueno, te pierdes mi primer día, digo, bueno, pero en 11 años hoy va a ser mi primer día. Digo, claro, cielo, es que es mi primer día en un canal de televisión. Entonces, bueno, pues después de 11 años, hoy nos lo vamos a dedicar a celebrar el primer día de mamá. - El otro día estábamos en Marbella con Antonio Banderas y nos dijo a los periodistas que estábamos, hay una frase que nos impactó a todos, decía que se quiere morir siendo libre, que no ha encontrado esa libertad en 60 años que tienes. ¿Compartes dicha teoría? ¿A ti te ha costado también ser libre? - Absolutamente. O sea, yo no creo que, libre, depende de qué entendamos por libre. O sea, quiero decir, suena en un titular y en un tuit, parece que está atado, que tiene cadenas, que no le permiten, que la vida no le ha, o lo que sea, ¿no? Yo creo que el concepto libertad en mi caso, no sé lo que dijo Antonio, es plenitud. O sea, una plenitud y una apertura a lo que es la vida, que es todo, donde hay todo, donde te enfrentas a todo, donde disfrutas de todo. O sea, la vida no, o las personas, no son a la carta. La vida no es a la carta, la actualidad no es a la carta, las experiencias no son a la carta. O sea, entonces, llegar a entender eso y abrirte y decir, eh, va, ¿qué trae hoy la carta? Y sonrío y tiro. - Pero como mujer te has tenido que encontrar situaciones, es decir, hasta aquí, o sea, que te hayan intentado sobrepasar. - Bueno, claro, todo el rato. O sea, yo creo que el establecimiento de los límites es una de las grandes asignaturas que tenemos a lo largo de nuestra vida, ¿no? Y ¿dónde está tu libertad, dónde empieza la mía? Pues claro, venga, vamos a definir dónde acaba la tuya. Y esto es constantemente, con los niños, con los adolescentes, lo practicas a menudo en tu entorno, en tu trabajo, en la cola del supermercado. O sea, yo creo que esto, lo que debemos interiorizar es eso, el día a día es ir jugando con tu límite, jugando en el mejor sentido de la palabra, ¿no? Venga, ¿hasta dónde llego yo? ¿Dónde me permites? Con la mirada, ¿a dónde llegas tú? ¿Cómo nos entendemos? ¿Cómo nos respetamos? Pero eso no... Es que no se establece y ya es para siempre. - ¿Te han cerrado puertas? - ¿El qué? - ¿Te han cerrado puertas? - ¿El ser asertiva? Bueno, yo creo que abre más puertas ser correcto. Y correcto implica ser menos libre, menos abierto, menos expansivo, menos verdad. - ¿Te has tenido que criticar? - Bueno, el sincericidio tampoco hay que criticarlo, ¿eh? Pero... No, yo creo que tenemos el lenguaje... El castellano es la lengua más rica del mundo. Por lo tanto, creo que podemos encontrar el sinónimo perfecto para decirlo absolutamente todo. Todo. Solo tienes que buscar la palabra perfecta, el sonido perfecto, la construcción gramatical perfecta y a partir de ahí vamos. - Al comienzo de verano, Luján, estuvimos contigo en Plaza de España para el pregón del orgullo y hablando ahí cuando te entrevistamos, decías abiertamente pues tengo ganas de enamorarme, a ver si se me ve alguien. Ha pasado el verano, vuelta al cole, ¿cómo ha sido este verano? - Nada. Nada. Lo digo además como indignada, ¿no? Nada. Muestro mi indignación, claro. - A la séptima va la vencida - Ay, qué mono, qué juego de palabras. Has visto, ¿eh? Esto es más de Quequé esta frase. - Luján, a lo mejor asusta ese empoderamiento. Esa actitud de a mí ya no me toreas. - Yo no he dicho a mí ya no me torean. Yo he dicho vamos a torear. Yo creo que la vida es torear. La vida es torear, torearnos, entendernos, medirnos, mirarnos. - ¿te has vuelto más exigente con el tiempo? - Yo creo que todo lo contrario. - ¿Entonces qué pasa? - Yo creo que todo lo contrario, pero es que, fíjate, yo creo que ser exigente es limitarte. Yo estoy abierta al mundo, a la vida, a la gente, pero la gente... Yo creo que sí que vivimos muy encerrados. Hay mucha gente muy encerrada y muy amedrentada, ¿no? Con expresar y ser. Y esta es mi identidad y voy con ella, y juego con ella, y avanzo con ella. Bueno, yo no. - Oye, ¿qué te ha parecido hoy? El primer día de la universidad de Leonor - He visto unas imágenes como entraba... He visto que entraba... Claro. Y esto que se ha organizado aquí, lógico, soy la princesa Leonor, pero bueno, tiene la edad que tiene, y es una joven preparadísima para vivir, seguir, y nada, genial. - ¿Crees que tendremos una buena jefa del Estado? - Yo creo que es una niña, adolescente, mujer, muy formada, muy preparada, que sigue, además, en ese proceso, y va a seguir, igual que su padre tuvo una formación absolutamente 360, ¿no? Y en palabras de señora mayor, me satisface el ver... - Te llena de orgullo y satisfacción. - Me llena de orgullo y satisfacción el ver cómo una joven va a estar tan preparada y tan dispuesta. Dispuesta para lo que le viene en el futuro. - Muchísimas gracias. - Al final el amor lo vas a encontrar - No, sigue grabando, sí, sí, sí. A ver, ¿y dónde lo encuentro? Ahora dicen que por bizum, mira, por lo menos me puedo... Eso sacó el otro día un telediario, entonces háganme Bizum. Parezco ahora entre Lola Flores y hay una cosa que te quiero decir. Oye, por lo menos me harán... Mándame un bizum y proponme un plan. - Gracias
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