Anthony Blake y el mago Karim recuerdan a Juan Tamariz: "es un referente"

Ficha técnica


Fecha 19/08/2026
Parte 1
Duración 00:06:52
Sonido Totales
Edición Editado
Localización Madrid
Firma Europa Press

Anthony Blake y el mago Karim recuerdan a Juan Tamariz: "hombre, yo siempre he dicho y soy de la opinión que realmente te mueres el día que se muere el último que te recuerda. Por lo tanto, a juan le quedan todavía muchos años de vida entre nosotros." "y está en la biblioteca, está en nuestros libros, está en nuestras cartas firmadas, está en todo. Así que, y en muchos recuerdos, en muchas cenas, en muchas veces como he estado en su casa. Y yo me acuerdo que me quedaba dormido porque él aguantaba hasta las 6 de la mañana haciéndote magia. Y yo decía, coño, que aguante, tenía un aguante incombustible." Total Anthony Blake y Karim: - A: Bueno, buenas tardes. ¿Qué tal? ¿Cómo estáis? No sé qué deciros. Estamos los dos, todos los que están ahí dentro, estamos con el cuerpo cortado, con la historia cortada, con... se nos ha ido pues un referente. El referente yo lo conocí cuando era un chaval, debía de tener 16, 17 años. Empezaba la carrera de medicina. Me pasaba las noches estudiando porque el Congreso Mágico era en junio y yo tenía exámenes, me pasaba las noches estudiando, dormía dos, tres horas, me iba corriendo al Congreso y si había algún examen por el medio pues iba al examen y volvía. Y yo siempre recordaré, para mí fue un referente desde siempre, porque para mí fue un referente desde siempre. Fundamentalmente porque en un momento determinado en aquel Congreso Mágico Nacional todavía existían unos trenes que ahora mismo han desaparecido, que son los expresos. Que salían a las once de la noche y llegaban a Madrid a las siete o a las ocho de la mañana y me hizo un juego en la cafetería esperando a que llegara el tren. Y le dije, guau, es estupendo, me lo enseña. Y me dice, no. Y dije, bueno, pues vale. Dice, te voy a mandar el libro. Y yo siempre digo y diré que a mí Juan no me dio un pez, me enseñó a pescar. Y a partir de ahí, sus formas, sus estilos, sus modos, sus modales, su teoría, fundamentalmente, han sido definitivas para el desarrollo de mi profesión, sobre todo teniendo en cuenta que lo que él hacía y lo que yo hago, eran dos cosas completamente diferentes, pero sin embargo la base y el fundamento mágico siguen siendo exactamente el mismo, porque siguen siendo exactamente el mismo. Hagas el estilo de magia que hagas toda la teoría que hay detrás de los grandes estudios que hizo Juan a propósito de la personalidad, a propósito de cómo tratar al espectador, cómo dirigirte al espectador, cómo hablar con el espectador y cómo utilizar adecuadamente el lenguaje para poder conectar con el espectador, para mí han sido absolutamente definitivas. Yo estoy roto pues porque se me ha ido el maestro. ¿Qué queréis que os diga? No os puedo decir más. - K: Sí, yo quiero decir una cosa. La verdad es que es una pena terrible, pero lo que Juan deja es muchísima, muchísima alegría y deja un legado terrible y cada vez que veamos sus vídeos pues vamos a ver alegría, felicidad, ilusión, cómo manejaba el público y eso es un legado que es eterno y es imposible que nadie se acuerde de Juan con pena. Se va a acordar todo el mundo con alegría, con asombro, que es lo que él quería, ¿no? - A: Hombre, yo siempre he dicho y soy de la opinión que realmente te mueres el día que se muere el último que te recuerda. Por lo tanto, a Juan le quedan todavía muchos años de vida entre nosotros. - K: Y está en la biblioteca, está en nuestros libros, está en nuestras cartas firmadas, está en todo. Así que, y en muchos recuerdos, en muchas cenas, en muchas veces como he estado en su casa. Y yo me acuerdo que me quedaba dormido porque él aguantaba hasta las 6 de la mañana haciéndote magia. Y yo decía, coño, que aguante, tenía un aguante incombustible. - A: Tenía el ciclo, el ciclo circadiano lo tenía totalmente cambiado, porque lo tenía absolutamente cambiado. Él dormía de día y vivía de noche, porque se levantaba a mediodía aproximadamente. Ya se organizaba, ya empezaba a partir de las 7 de la tarde hasta las 7 de la mañana. Ahí estaba como una auténtica máquina dándole y dándole y dándole y recreando y sacando y escarbando y analizando y leyendo a todos los grandes a lo largo de la historia que fueron y dándoles un giro de 180 grados a muchísimas de las cosas que él, de libros que él mismo te recomendaba como convenientes para leer. - K: Yo quiero decir una cosa nada más, que además vivió como quiso. Que eso es súper importante y estuvo haciendo magia casi hasta el final. O sea, él quería hacer feliz a los demás y ser feliz él y fue lo que hizo toda su vida y estuvo haciendo magia casi casi hasta el final. Yo la última vez que le vi me hizo un juego de magia, o sea que... - A: Contaba ayer en un video que salía en uno de los muchos vídeos que han puesto, ayer de cada dos noticias que yo veía en Instagram, una era sobre Juan. Entonces había un momento en que le preguntaban de por qué del Chan-ta-ta-chan y lo del violín. Y él decía, bueno, yo cuando acababa los espectáculos decía, bueno, adiós, buenas noches. Y a mí aquello me parecía muy tonto, porque me parecía muy tonto. Y hubo un día que se me ocurrió decir ¡Chan-ta-ta-chan! Y la gente se volvió loca aplaudiendo. Y dice, ah, pues esto funciona. Y a los pocos meses o a las pocas semanas él no sabía tocar el violín porque no sabía tocar el violín. Y entonces, después de cada vez que hacía un juego y al juego le salía bien, sacaba el violín y decía ¡Ni-a-na-na-ni-a-na-na-ni-a! Y era realmente... ¿Veis? Esto es lo que sí nos sigue provocando, Juan. Una gran sonrisa recordando todo aquello que él hacía y cómo lo hacía, de verdad. - Antonio, le hemos preguntado al delegado de... - A: Yo estoy convencido de que le tienen que hacer por narices en Madrid una calle o una plaza. Me gustaría más una plaza que una calle, porque de alguna manera la plaza reúne. Es un nexo de unión de varias calles, de varias confluencias. Y en el fondo Juan consiguió que confluyéramos todos, fuéramos de la especialidad que fuéramos, nos dedicáramos a la especialidad de la magia, que nos dedicáramos a reunirnos a todos alrededor de él como figura central y como figura fundamental de toda aquella teoría que aplicada y llevada a la práctica transformaba un simple efecto mágico en un pequeño milagro, que era lo que él decía, son milagros laicos pero son milagritos. - Hay que ver las redes sociales... - A: Fue un hombre feliz, lo que decías tú. Fue un hombre feliz haciéndonos felices a los demás. - K: Y yo no he visto en mi vida, y esto es verdad, que Juan criticara a otro mago. Jamás criticaba a nadie. Eso sí que es cierto. - A: Hombre, ¿qué te parece? Y dice, bueno, tiene sus cositas... - K: No le podías sacar una mala palabra de otro mago. Mira que lo hemos intentado. - A: Nada, nada, nada. Hemos sido más críticos con muchos, de decir, ese mago no sirve para nada. Hombre, no te pongas así, tiene sus cositas. Hombre, no será todo lo bueno que esperamos, pero bueno, oye, esto no lo hace mal. Bueno, no, no está mal, hombre, no está mal, no está mal. Jamás, jamás hizo una mala crítica a ningún mago, jamás. Eso lo tengo clarísimo. - K: Y lo hemos intentado, ¿eh? - A: No, no, no, no ha habido forma. Imágenes de Anthony Blake y el mago Karim en la puerta del tanatorio

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