P1- Las anécdotas más disparatadas de la Duquesa de Alba

Ficha técnica


Fecha 26/05/2026
Parte 1
Duración 00:09:01
Sonido Ambiente
Edición Editado
Localización Sevilla
Firma Europa Press

Las anécdotas más disparatadas de la Duquesa de Alba contadas por su viudo Alfonso Díez, su mejor amiga Carmen Tello, su hijo, Cayetano, el Doctor Trujillo o el ex hermano mayor de la Hermandad de los Gitanos. Alfonso sorprende al narrar lo muy celosa que era su mujer: "era muy celosa. Pero ya, si podía ir, ir. Y eso que era muy protocolar era en la cena, en las comidas, en las cenas para sentar. Pero si podía, me sentaba la más fea que podía. Si estaba en su mano, la más fea". Además, narra que cuando Doña Cayetana falleció tuvo que regalar todas las gallinas y gallos que tenían entre los amigos más íntimos. Díez explica lo que sucedió un día que pidió para su mujer, cerveza sin alcohol: "el barril con sin alcohol. Yo estaba mirando la comida para la primera cerveza que íbamos a tomar de ello, de sin alcohol. Entonces lo prueba y dice ¡oigan! Le dice al mayor loco, ¿no? Que no era Daniel. ¡Oigan! Esta cerveza se la dan a mi marido a mí tráiganme la mía". Carmen Tello sorprende al explicar cómo reaccionó la duquesa cuando Curro Romero protagonizó la famosa 'espantá' el día de su boda. Con mucho sentido del humor, cuenta: "y recuerdo que con Curro, el día que Curro, nos íbamos casa y Curro, bueno, Curro no aparece (...) nos quedamos cuatro sillas de esas de la feria, más o menos, que se presentan de color que tenía, de cadera, y sus cuatro sillas. Yo creo que cada vez que danza también. Esta danza parece, por ejemplo, que las mujeres no suben. Y estábamos todos ahí. Yo como si fuéramos yo llorando, ella vino enseguida a acompañarme, la pobre, y eran las cuatro en la silla, yo llorando como si fuera un vuelo, yo llorando como si fuera un duelo. Y ella me decía tú no tienes que volver con este hombre nunca más, con lo que te ha hecho (pinchándome)". Otra vivencia divertida de Carmen con Cayetana: "y otro día que me dice, tenemos que ir a una boda. A Granada, es otra boda. Pero no tenía que ir a Granada. Y era una boda. Una boda de gitanos, como era el de Juan Andrés Valle, la hermana, no sé por qué se casaba. Y era un viernes, no sé por qué se casaba. Con las mantillas metidas en el coche, agachadas porque con las mantillas no cabíamos. Que íbamos todos tranquilos. Hablábamos de la poesía. No era una castilla, papá, porque... Llegamos a granada a las dos, porque la poesía, la cabeza. Llegamos allí y resulta la iglesia, no, mamá, no, no, no, no, no. No, la iglesia, no sé cuánto, esta es señora, esta es la iglesia. Cuando llegamos allí, no conocíamos a nadie, porque la boda era a la semana siguiente. Todo el mundo, mira la duquesa, y regresamos a la siguiente semana a granada". Todos los asistentes rieron cuando Tello contó lo que sucedió con unas torrijas: "nos dieron para que probemos las torrijas, una para cada una, y le digo Cayetana no podemos con las torrijas. Y se dice, pues todas las metéis en el bolso. O sea, que era imposible llevarle la contraria". Todos participaron en el coloquio por el centenario del nacimiento de Doña Cayetana Fitz-James Stuart. A mitad de la charla Fernando Martínez de Irujo se disculpó on los asistentes ya que tenía que coger un vuelo y perdía el avión: "perdónenme ustedes, lo hago de discurso y encantado, de haberos acompañado esta noche en esta clausura. Muchas gracias". Al finalizar el acto, una persona del público dice: "por un Alfonso Díez en tu vida". Este tema es en exclusiva ALFONSO DÍEZ (Habla de que tuvo que repartir las gallinas y los gallos de la duquesa entre sus amigos): "En las condiciones que recibe la Holanda ese edificio, por decirlo de edificio, eran 4 paredes, y lo que de convertirlo en lo que es hoy, era una obra de una mergadura destinada, pero es que ella, ella iba a visitar la obra, me parece que iba con un cinturón en chalice, si mal no recuerdo. Últimamente a las obras le encantaba, ¿verdad?diría yo. No, no, se le ha dado cuenta absolutamente de todo. Había un hombre, me equivoqué, vino un día con carne, con carne de ustedes y estaba yo contento con ella, era el hermano muy bello... en la ciudad, aquella maravillosa exposición que organizó el Museo de Bellas Artes, que fue, además, un reto porque ella se creyó que tenía que ser en Sevilla, y fue así de manera que su relación con la Academia de Bellas Artes de Isabel se publica, que además, tenemos aquí Isabel de León, que es la autora de los versos que están precisamente allí, la lápida de los libros. Cayetano, ¿te lo pediste tú?¿Fue una idea de Isabel de escribir espontáneamente? No, es que Isabel en un tren, me acuerdo, en el AVE, me enseñó... porque yo no la conocía, la poesía tan maravillosa que hizo sobre ella. Y claro, en cuanto hice ese monumento funerario, pues claro, es que no se puede... ¿cómo se va a quedar mi madre con una lápida que se puso rápidamente? Porque de repente se murió, lo pueden decir sus médicos, más rápido de lo que pensamos, y se va a quedar con una placa peor que las lápidas de los animales que están en línea, enterrados. Pero esto no puede ser.... con carne, y ¿cómo se llama? Arteaga, que es maravilloso, es el que ha hecho esa obra tan bonita. A mí me hubiera encantado. Me hubiera encantado, y dije, aquí tiene que estar programado el poema de Isabel. Y entonces no se podía poner entero, y se ha puesto la última fase, que es preciosa. Es una obra de arte. Es una obra de ella. Cada vez que pasaba, ni que lo echen, nadie le iba a retar, y ella quería estar aquí para que le retaran cada vez que pasara la gente. Por eso quería estar aquí en Sevilla. Se sentía súper sevillana. Pero Sevillana además crítica, porque escribía continuamente cartas al alcalde, a la conceja. Cuando se cortaban los árboles, se talaban los árboles, entonces los cortaban. Y intentaban vanar, pero quería evitar eso porque quería decir que. Lo que cuadráticos, pero eso no los generales. No sabían nada de la frontera.Y ese normal. Esto para amarrear era tan divertido. No sabían nada de la frontera. El capote que nos regalaron Carmen y Curro, de Curro, yo creo que son las dos joyas mías. Bueno, uno del capote está en Dueñas y el otro lo tengo yo. Del casamiento de Alfonso salimos ganando más gente, ¿sabes? Porque yo a partir de que se casó, empecé a comer huevos bucales. Curro, gallina. Que le mandaban huevos de verdad de hecho, de hecho salimos todos ganando. Allí en Dueñas estaba la gallina. Es que puse un gallinero. Puse un gallinero. Y había de huevos que a todo el mundo le daban, ¿sabes por qué? El gallinero de verdad que parecía como salido de los diamantamientos. Hice toda la subida de las gallinas para, para, bueno me ayudó mucho, Diego Noera que está ahí. Atentos. Todo era de mampostería y todo subía, cada gallina subía por, a poner los huevos, así, y nos fuimos a buscar las gallinas que eran, que era, había un poco falta de ellas porque estaban un poquitín escasas, autrera, eran, eran negras con un tizón, aquello, el gallinero se parecía a la casa de Bernardo Alba. Pero Alba, Alba. Y no damos abasto con tanto huevo. Y yo lo que hacía era mandar huevos a todos los amigos. Y luego sí que os tengo que decir que cuando murió Cayetana, como al actual duque de Alba Carlos no le gustan los animales mucho, entonces lo que hice fue, como eran para mí muy importantes, lo que hice fue todas las gallinas repartirlas entre mis amigos. Y encima poco antes, ya estando en Mala, Cayetana tuvo, tuvo niños, una de ellas. Y había cinco gallos, o seis gallos, no podéis imaginar qué bonitos. Y empecé, cuatro gallos, cuatro gallinas y un gallo para Curro y para Carlos. Cuatro gallinas y un gallo para Ignacio Segolve. Cuatro gallinas y un gallo para Paco Trujillo. Y dejé colocadas a todas las gallinas. JOSÉ MARÍA FLORES: "Las comisiones que recibe el arnandazo edificio, por decirlo de edificio, eran cuatro paredes y lo que reconvertirlo en lo que hoy era una obra de una envergadura de cine. Ella iba a visitar la obra. Me parece que iba con un cinturón en chalice, si me dan los recuerdos. Últimamente a la obra le encantaba, ¿verdad? De guiño. Y ella en el santuario, cuando entraba en el santuario, le decía a los pintores, no, no, se la da la vuelta absolutamente contenta y todo. ¿Sabías? Viene un día con Carmen, ¿no? Sí. Y estará yo contento con la vida del hermano. CARMEN TELLO: Se ponía siempre. MARINABERNAL: Porque desde punto de vista es la ciudad. Aquella maravillosa exposición. CAYETANO MARTÍNEZ DE IRUJO (Habla de la poesía de la lápida) Fue además un reto porque ella se creyó que tenía que ser en Sevilla. Y fue así la manera en su relación con la Academia de Bellas Artes de Isabel Mubira. Que además, tenemos aquí Isabel de León, que es la autora de los versos que están precisamente allí. La lápida de los hilados. Cayetano, ¿se lo pediste tú? ¿Fue una idea de Isabel de escribir espontáneamente? No, es que Isabel en un tren, me acuerdo, en el AVE, me enseñó, porque yo la conocía. La poesía es tan maravillosa. Y claro, en cuanto hice ese monumento funerario, es que no sé cómo se iba a quedar mi madre con una lápida que se puso rápidamente, porque de repente se murió, lo pueden decir sus médicos, más rápido de lo que pensamos, y se va a quedar con una placa peor que las lápidas de los animales que están en línea, enterrados. Esto no puede ser, y entonces me puse en marcha con carne. ¿Cómo se llama? Arteaga, ¿no? Arteaga, que es maravilloso, es el que ha hecho esa obra tan bonita. A él le hubiera encantado.Y dije, aquí tiene que estar programado el poema de Isabel. Y entonces no se podía poner entero, y se ha puesto la última fase, que es preciosa. Es una obra de mar, que es una obra de... CARMEN;A mí me regaló... Yo no lo conozco. A algunos, yo lo que he hecho ha sido darles a mis amigos, a Carmen, a... Y yo tengo que reconocer que tengo tres.Es que le encantaba, no como quitar. Es una responsabilidad primera a ella. CAYETANO: Paco, cuéntanos algo, anda. Tú sabes muchas cosas, yo te veo animadoCuéntanos alguna anécdota de todas esas conversaciones que teníais con ella y tú con ella. DOCTOR TRUJILLO (Cuenta que la duquesa de Alba vio triste a Alfonso y él se le ocurrió decirle que se le estaba cayendo el pelo y que estaba mal por el tratamiento. Dice que la duquesa era muy celosa) Yo tengo muchas anécdotas, porque mi visita a Palacio era siempre de noche, cuando estaba en medio de su edad. Y Alfonso, al principio, no estaba aquí en Sevilla, estaba en Madrid. MARINA BERNAL: Lo que tenía que trabajar, vamos a aclararlo. DOCTOR TRUJILLO: Venía a los fines de semana, a los trabajadores venían a los fines de semana. Y claro, yo hacía un poco de intermediario entre Alfonso y él. Y cuando lo veía triste...Pues me decía, ¿qué le pasa a Alfonso? Y yo no sabía qué inventarme. Y le digo un día, mira, es que se le está saliendo el pelo. Y le he mandado una medicina que lo deprime un poquito para... Yo se lo dije porque se me ocurrió en aquel momento. Y ahora tranquilo, no me preguntará más. Y al cabo de un mes o por ahí, me llama una noche y me dice, ¿Cuánto tiempo quería que estaba Alfonso tomando el tratamiento? Y aquella que ella quería dominar todo, todo lo que tenía que dominar. Y lo que no, pues lo cambiamos a dominarlo. Pero hablamos, porque es buenísimo hablar de las partes buenas, de los momentos buenos y de todo. Pero hay momentos buenos y momentos malos, porque si no, la gente creerá que estamos contando aquí una milonga. Es tan fácil, cambia de vídeo un momento que es muy malo.A mí llegaron a decirme un día, entre todos los que están ahí en Sevilla, está ella arruinando a la Duquesa. Por ejemplo, ¿no? Muchos de ese tipo, gente como después a Carmen, por ejemplo, que estaba todo el día encima, preocupada, y la chacaban, que la estaba arruinando. O sea, que las cosas de ese tipo, que ahora nos reímos de ellas, y que nos caemos mal. Por eso les digo que hay tres etapas. Una previa, en la que era el marido anterior que funcionaba. Dos, una mala, una etapa negra, en la que todo era negativo, entre la Operación Alfonso y tal, todo. Y después, la etapa buena.. La última, en la época de Jesús, no está tampoco perfecta. ¿En qué? En la época de Jesús. No, la época de Jesús fue muy negativa. Jesús era insoportable. No, no, no. Era muy caprichoso. Era muy caprichoso porque... Yo recuerdo una vez que, comiendo allí, con mucha gente, a Alfonso le tocó frente a quien le tocara. Yo no recuerdo ni quién fuera. Y por la noche, a los dos o tres días sale, porque ya le daba vuelta la cabeza, y decía, oye, pregúntale a Alfonso de qué estaba hablando tanto con la que le tocaba en el frente. Porque no lo habíamos venido hablando así. No, no, no. Venía a dominar todo, venía a dominar todo. O sea que fue un ataque de estelo, ¿no? Sí, sí, sí. Hacía una fiesta, ¿no? ALFONSO (hablando de que era muy celosa y le sentaba con la más fea) Era muy celosa. Pero ya, si podía ir, ir. Y eso que era muy protocolar era en la cena, en las comidas, en las cenas para sentar. Pero si podía, me sentaba la más fea que podía. Si estaba en su mano, la más fea.. Este tema es en exclusiva

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