PARTE 1 - Alfonso Díez, a corazón abierto sobre su historia de amor con la duquesa de Alba

Ficha técnica


Fecha 26/05/2026
Parte 1
Duración 00:10:51
Sonido Ambiente
Edición Editado
Localización Sevilla
Firma Europa Press

Alfonso Díez habla por primera vez en un acto público y desvela cómo conoció a la Duquesa de Alba y de qué forma vivió los planes de boda con Doña Cayetana Fitz James Stuart. "Pues, Cayetano me dijo, estábamos en esas que sí, con una escandalera por todos los sitios que no te puedes imaginar. Y yo me acuerdo que cuando ella me llamó y me dijo, Alfonso, yo no sigo para estar como estamos. Yo. Y yo, dios mío de mi vida, la que me va a caer. Porque yo estaba a gusto como estábamos. Yo no tenía ninguna pretensión, porque la conocía muy bien. La quería muchísimo. Bueno, la quería, la quise, sobre todo luego, después. Pero en ese momento siempre me gustó mucho. Y murió Jesús. Y hubo muchísima, muchísimo tiempo. En el cual teníamos una relación absolutamente divertida. Que era que yo le mandaba todas las postales más imposibles que os podáis imaginar de todos los sitios del mundo. Si os acordáis, había unas postales que se vendían en las estaciones, que tenían un espumillón, y tenían un relieve así con unos vestiditos, y con un toro, y con un toro que estaba en relieve así. Pues todas las más imposibles. Y entonces no le podía hacer más gracia. Y cuando me dijo, yo le dije, pero Cayetana, ¿qué necesidad tenemos de casarnos? Sí, pero entonces llamó a paco. Llamó a paco y se sentó un poco en pánico, porque creía que yo no me quería casar, lo que pasa que yo estaba asustado. ¿Dónde vas? Si yo no tenía ninguna pretensión, me estaba encantado. Yo sí que le dije, cuando fuimos a Sicilia, en el primer viaje que hicimos, ahí yo vi que aquello, a mí me estaban poniendo verde por todos los sitios. Faltaba que me tiraran un ladrillo cuando pasaba por la calle. Y ahí cuando le dije a Cayetano, te tienes que operar. Porque esto no se puede seguir así, yo no tengo ninguna pretensión económica ni de ningún tipo, yo te quiero, pero económico, yo tenía todo pagadito, yo tenía mis ingresos, todo muy normal y estaba en otra guerra distinta de ir a algo por interés económico. Y yo le dije, ¿por qué no? Y que sí, que ya fui para allí, y ya se completó el día 5 de octubre. Pero yo lo que le dije es, Cayetana, lo que sí que tenemos que hacer, si nos casamos, que sea para bien. Yo te voy a aportar cosas, y tú me vas a aportar a mí cosas. Y yo te voy a aportar a ti cosas". Comenta el porqué fue Carmen Tello su madrina de boda: "lo hablamos, lo de Cayetana y yo lo hablamos que era Carmen. Claro, tengo familia también. Tu hermana Begoña, mi hermana, que no la cambio por carmen. Pero se enfadó un poquillo, ¿no? Sí, fado, sí. Pero bueno, era su problema, no el mío. Estábamos totalmente de acuerdo, tu madre y yo, que fuera carmen. Y carmen fue un placer de ser nuestra madre, que fuera nuestra madre. Un placer. No se nos olvida, mientras vivamos, esa maravilla del día, además, es verdad". Carmen Tello, Cayetano Martínez de Irujo y el doctor Trujillo comentan cómo recuerdan ellos la decisión de la duquesa de casarse con Alfonso Díez. Este tema es en exclusiva CARMEN TELLO: llegó mi Cayetana a almorzar con los otros y me dice, ¿a ti qué te parece si yo me caso? No tenía novio, entonces se suponía, se suponía, no se sabía. Digo, ¿qué te casas? Digo, pero ¿con quién te casas?Bueno, bueno, bueno, como sea, bueno, bueno, bueno. Pero bueno, bueno, bueno, pues fue en agosto, Alfonso, me dice. Que os casáis, eh, en octubre, fíjate tú. No, a la noche siguiente, a la noche siguiente. Total, empezó, empezó, ya, ya me enteré de todo el asunto. Me llamaron, Carlos me llamó por teléfono, para ver qué opinaba yo de la relación. Yo le dije, ¿por qué es que eso es un disparate esto? ¿Es un disparate? ¿Cómo va a ser? Digo, mira, yo si ella tiene ilusión. Alfonso era una persona maravillosa. Por si se quiere casar. Por él ella es libre de casarse si quiere. Entonces le llamaba al pobre, digo al pobre, porque estaba también preocupada. Estaban todos preocupados, ¿no? Por tanto, en el papel era complicado.¿Por qué? MARINA: Es que en este mismo escenario ha contado a Cayetano su versión de cómo fue aquel primer encuentro. CAYETANO: Claro, claro, claro. Pero no he lanzado por Alfonso. Sino por lo que habíamos vivido con Jesús. Con Jesús fue muy duro todo., para nosotros. Bueno, yo ya me acabo de cumplir... ven a mi cuarto que te tengo que hablar. Mi hermano, ¿eh? Y entonces, a mí siempre que había una responsabilidad difícil, me caía a mí. Y me dice... Que tenemos un problema. Y yo, ¿qué pasa? Me dice que mamá tiene novio. ¿Cómo? Que tiene novio. Que me lo han dicho sus amigas de Sevilla. Y dice... ¿Qué hacemos? Y yo, joder, pues vamos a convocar al novio A ver cuáles son las intenciones. Y entonces, me dice, vale, vale, pero tú te ocupas, ¿eh? Y yo, sí, sí, yo me ocupo. Y claro, fui a ver a mi madre, y digo, oye, mamá, ¿tú tienes novio? Y me dice, sí. Digo, pues nos gustaría conocer a tu novio. Vale. Total que nada, le convocamos. Conmigo, y mamá, yo, y el cachondo de Carlos decía, no, no, ve tú solo. Y yo, bueno, vale, ¿cómo es de ir yo solo, macho, que tú eres el mayor? Oye, digo, oye, yo solo, hacer la gestión de padres sobre mi madre. Bueno, vino Carlos, no habló palabra, no articuló palabra, y digo, Carlos, ¿me ves a mí ahí? Y entonces, todos sentados en el salón, y le digo, bueno, entonces, ¿desde cuándo os conocéis? Y ya me empieza a contar nada más, y digo, bueno, ¿en qué intenciones tenéis? ¿Yo? ¿A mi madre? Claro, mi madre, como una niña pequeña, estaba tan ilusionada con este hombre, que como una niña pequeña, aceptó el rol cambiado entre ella y yo.Y nada, me empieza a explicar y tal, entonces, bueno, y sí, sí, nos vamos a casar. Y el pobre Alfonso no sabía dónde mirar. MARINA BERNAL: Claro, Alfonso, ahora queremos que lo cuente usted cómo lo vivió desde siempre que se iban, porque claro, Cayetano estaba en su terreno y en su casa. ALFONSO: Pues, Cayetano me dijo, estábamos en esas que sí, con una escandalera por todos los sitios que no te puedes imaginar. Y yo me acuerdo que cuando ella me llamó y me dijo, Alfonso, yo no sigo para estar como estamos. Yo. Y yo, Dios mío de mi vida, la que me va a caer. Porque yo estaba a gusto como estábamos. Yo no tenía ninguna pretensión, porque la conocía muy bien. La quería muchísimo. Bueno, la quería, la quise, sobre todo luego, después. Pero en ese momento siempre me gustó mucho. Y murió Jesús. Y hubo muchísima, muchísimo tiempo. En el cual teníamos una relación absolutamente divertida. Que era que yo le mandaba todas las postales más imposibles que os podáis imaginar de todos los sitios del mundo. Si os acordáis, había unas postales que se vendían en las estaciones, que tenían un espumillón, y tenían un relieve así con unos vestiditos, y con un toro, y con un toro que estaba en relieve así. Pues todas las más imposibles. Y entonces no le podía hacer más gracia. Y cuando me dijo, yo le dije, pero Cayetana, ¿qué necesidad tenemos de casarnos? Sí, pero entonces llamó a Paco. Llamó a Paco y se sentó un poco en pánico, porque creía que yo no me quería casar, lo que pasa que yo estaba asustado. ¿Dónde vas? Si yo no tenía ninguna pretensión, me estaba encantado. Yo sí que le dije, cuando fuimos a Sicilia, en el primer viaje que hicimos, ahí yo vi que aquello, a mí me estaban poniendo verde por todos los sitios. Faltaba que me tiraran un ladrillo cuando pasaba por la calle. Y ahí cuando le dije a Caetano, te tienes que operar. Porque esto no se puede seguir así, yo no tengo ninguna pretensión económica ni de ningún tipo, yo te quiero, pero económico, yo tenía todo pagadito, yo tenía mis ingresos, todo muy normal y estaba en otra guerra distinta de ir a algo por interés económico. Y yo le dije, ¿por qué no? Y que sí, que ya fui para allí, y ya se completó el día 5 de octubre. Pero yo lo que le dije es, Cayetana, lo que sí que tenemos que hacer, si nos casamos, que sea para bien. Yo te voy a aportar cosas, y tú me vas a aportar a mí cosas. Y yo te voy a aportar a ti cosas¡". Alfonso agradece a los amigos que le arroparan en los momentos más complicados cuando la duques enfermó: "Una cosa positiva. No algo que remate una orquesta que estamos dando el meeting en toda España. No. Esto tiene que ser para bien. No, que sí, que sí, que sí, que sí. Bueno, pues no. Porque realmente, Cayetana, había un momento que te seducía, te seducía, pero luego en realidad llevaba las cosas y no te habías enterado, ya llevaba al notario. ¡Ja, ja, ja! Levantaba hasta notarial. Era efectiva, era efectiva ¡Ja, ja, ja! Levantaba hasta notarial sobre la marcha. ¡Ja, ja, ja! Cayetana se ríe porque sabe de la salud de su madre. Sí, sí, sí. ¡Ja, ja, ja! Y te encanta estar aquí. Y yo encima conocí, yo aquí cuando llegué a Sevilla, que por cierto tengo que dar las gracias a Sevilla, a todos vosotros, a todos mis amigos, porque no han podido estar, porque yo aquí he estado, he estado feliz, he estado en una época maravillosa, pero ha habido unos contratiempos en los cuales yo he estado muy arropado por los amigos. Carmen, Muñaín, Paco, Isabel... Las Cobos, que eran... porque Isabel nos falta, Antonio Burgos, que no está... Toda la gente, luego me dieron estar conmigo más arropándome, porque os tengo que decir que yo necesitaba cariño para salir adelante de eso de lo que estaba esto, porque viví momentos en los últimos tiempos y el último año, y Carita no lo sabe, y Paco, y Carmen... El último año fue muy complicado. Desde abril, mayo, que fuimos a saltar a Cayetano, a Pineda, ya ahí ya empezaron las cosas muy complicadas. Y ahí, yo lo único que pude es ver Sevilla, no me pude arropar más. Y todos los que estáis aquí, y todos los que están fuera, yo no puedo nada más que daros las gracias a todos. MARINA BERNAL: Quería recordar que fue la última salida pública para ver saltar a su hijo Pineda, la última que hizo. Estaba muy mal, pero ella quería estar con Cayetano. CAYETANO: La última, la pobre salté. Me dijo Alfonso, es que no te ha visto, no se ha dado cuenta. Pero quería estar ahí conmigo, quería verlo salir. MARINA BERNAL: Y luego, una cosa muy bonita, que decidió usted que su Madrina devota fuera Carmen, la abogada de Cayetana, porque fue decisión suya. ALFONSO: Lo hablamos, lo de Cayetana y yo lo hablamos que era Carmen. Claro, tengo familia también. Tu hermana Begoña, mi hermana, que no la cambio por Carmen. CARMEN TELLO: (Se ríe ¡Qué barbaridad? MARINA BERNAL: "y tu hermana se enfadó" ALFONSO DÍEZ: "Pero me voy a ser fado un poquillo, ¿no? Sí, fado, sí. Pero bueno, era su problema, no el mío. Estábamos totalmente de acuerdo, tu madre y yo, que fuera Carmen. Y Carmen fue un placer de ser nuestra madre, que fuera nuestra madre. Un placer. No se nos olvida, mientras vivamos, esa maravilla del día, además, es verdad. MARINA BERNAL: Carmen, ¿dijiste sí desde el principio o te cogió de sorpresa? CARMEN TELLO: Sí. Yo los quería muchísimo los dos. DOCTOR TRUJILLO :...de lo que yo estaba en la calle, Alfonso era alguien que venía a qué, pero me preguntaban ¿pero puede estar enamorado? ¿Pero cómo puede estar enamorado? ¿alguna intención tendría? Esto lo decían montones de veces. Y yo siempre decía, Alfonso no se quiere enamorar. Es más, muchas noches iba yo, me llamaba la duquesa porque al final fui como confidente. Entonces iba por la noche cuando terminaba de trabajar y me decía siempre ¿por qué no hablas con Alfonso? Y le pregunto ¿por qué no se quiere casar? Y te recuerdo en uno de los magníficos cumpleaños de burro que hemos vivido en su casa que estaba ella, llamó a Mara, mi mujer, y le dice busca a Paco y que llame a Mara... para que me diga por qué ya de una vez no se quiere casar conmigo. Hasta ese momento llegaba, doy fe de que Alfonso no tenía ningún interés más que la quería. Estaba enamorado y eso la gente no lo puede comprender muy bien. Después cuando vio los resultados, pues todo el mundo aplaudió. Pero no nos acordamos de los momentos malos, los mismos que los momentos malos que ha pasado Carmen, los mismos que es lo que he pasado yo. Yo creo que es que poner todos flores, flores, flores... Eso es muy difícil de explicar. La situación es complicada. Tienes que conocer mucho a la persona para convencer a toda la gente que le daba pico y la prensa, ¿verdad? Es cierto que es lo que es y el pobre de hombre pegado... MARINA BERNAL: O sea, que diciendo que usted no se quería casar tuvo que apechugar con todas las críticas, tuvo que enfrentarse a todos los comentarios negativos. ALFONSO DÍEZ: Yo no he sentido que quisiera casarme. Era un agobio. Era el protagonismo que implicaba... Yo iba a pasar a otro estadillo, a otro nivel, en el cual yo no sé si me convencía mucho, porque iba a dejar el pellejo ahí. CAYETANO MARTÍNEZ DE IRUJO: Os lo hago entender yo con una anécdota que refleja todo. El marido anterior, el pobre Jesús, nada más casarse... Muy jovencito me di cuenta que en la vida de lo más importante era estar bien informado. Entonces yo tenía todo el servicio siempre conmigo, porque yo me llevaba bien con todos. Y me llamaban para contarles todo lo que pasaba.Y entonces, nada más casarse Jesús con mamá, me llama un mayordomo y me dice Cayetano, Cayetano, acabo de ver al señor Duque por el pasillo. Dice, está un poco...Y va cantando, lo más difícil del mundo es ser Duque de Alba y yo ya lo soy. Pues eso es como lo va a sentir. O sea, es que la antecesión que tuviste tú, era muy jodida. ALFONSO DÍEZ: Y dentro de eso, os tengo que decir que los hijos, meto a todos... Cayetano cuando ya vio que aquello no era lo que... se presumía que podía ser negativo, fue luego el primero que me acogió, me acogió. Luego, antes de eso, algunos de sus hermanos fueron muy, muy duros conmigo. Muy duros. Por teléfono y de persona. Muy duros. Que luego todo eso se ha normalizado hasta ahora. Les tengo muchísimo, sobre todo, les tengo muchísimo respeto porque son hijos de ella. Y aunque fueran lo que fueran, para mí son, primero, hijos de Cayetana. Ya, por respeto a todo el mundo. Luego ya, uno tiene su cariño, sus cosas. A Cayetana le quiero, claro Yo la otra día le decía, porque se enfadó conmigo por no salir a hablar, yo le digo, es que yo digo lo que te digo, digo lo que te quiero, donde me da igual. Pero no lo digo en público, ahora lo estoy diciendo. Prueba de este cariño totalmente desinteresado es que una vez que fallece su mujer, se marcha de dueña y no se lleva absolutamente nada ni de sus propios seres personales. MARINA BERBAL; Lo único que se lleva es un regalo que le había hecho el doctor Trujillo por su boda. ALFONSO DÍEZ: Un cuadro. Un cuadro que lo tengo lo más preciado que os podéis imaginar. Lo tengo hecho en casa. Una sala bastante grande que unido a los dormitorios y veo cine. Veo cine con una pantalla grandota y tengo el cuadro de Paco y Mara que nos lo regalaron. Es un retrato de Cayetana.Y la tengo puesta de tal forma y compré dos butacas de cine de los años 60. Y justo los puse a los pies del cuadro este. Y entonces, yo creo que está viendo todas las películas conmigo. Y el cuadro, no os podéis imaginar, tiene los ojos. E

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