PARTE 4- Vargas Llosa, reconocido a título póstumo con la Medalla de las Artes de la Comunidad

Ficha técnica


Fecha 14/04/2026
Parte 1
Duración 00:05:11
Sonido Totales
Edición Editado
Localización Madrid
Firma Europa Press

Acto de entrega de la Medalla Internacional de las Artes de la Comunidad de Madrid a título póstumo a Mario Vargas Llosa en la Real Casa de Correos, sede de la presidencia de la Comunidad de Madrid. Palabras de Isabel Díaz Ayuso: - Consejero de Cultura, Turismo y Deportes de la Comunidad de Madrid, Mariano de Paco, presidente de la Fundación Internacional para la Libertad, Álvaro Vargas Llosa, muchísimas gracias por tus palabras. Director general de la Fundación Internacional para la Libertad. Director general de Cultura e Industrias Creativas, Manuel Lagos. Vicepresidentes, gerente y demás miembros de la Fundación Internacional para la Libertad que nos acompañan. Ex-consejero querido Javier Laschetti, me alegro mucho de verte aquí, Fernando Laschetti. Director de la Cátedra Vargas Llosa, Raúl Tola, medios de comunicación, señoras y señores. La Comunidad de Madrid se viste de gala para entregar la medalla internacional de la salud. Mario Vargas Llosa, peruano y español, que llegó a Madrid por primera vez en 1958, ya se hizo madrileño del Perú desde ese mismísimo momento, para estudiar su tesis y es donde vivió hasta el año 2000. Hoy, en el aniversario de su muerte, hablando con Álvaro, nos sorprendía el hecho de que haya pasado solo un año, cuando parece que ha sido un lustro, por el vacío que ha dejado y por lo muchísimo que se le echa de menos. Pero estamos aquí para honrarle, para celebrar a una persona excepcional. De esta manera, no solo honramos al escritor y a su obra, también una forma de abordar la literatura, una forma de ser y de estar en el mundo, y también su defensa de la libertad. Y una forma de hacerlo, además, que a tantos nos ha inspirado. número de la Real Academia Española en 1992-1994. Fue también miembro de la Academia Francesa, fue también Premio Príncipe de Asturias de las Letras, Premio Cervantes, Premio Nobel de Literatura. La lista de galardones que recibió en vida demuestra que fue un gigante, pero el verdadero premio es el que nos regaló a nosotros con su vocación por la literatura. Pocos como él mantuvieron con tanta energía su conciencia. Con su diario, con la escritura, para hacerla universal. Mario Vargas Llosa encarnó el valor de la inteligencia, la convicción de que escribir es, ante todo, una forma de pensar, de ordenar el mundo y de enfrentarse a él sin concesiones. De la mano de su hijo Álvaro, a quien tanto apreciamos en esta casa y agradecemos siempre su compromiso, cumplimos con el genio al que tanto admiramos. Reconocer una trayectoria como la suya es reafirmar en unos valores sin los que nos entendería una sociedad abierta, crítica, hispana, mestiza y, por tanto, sobre todo, libre. En los Premios de Cultura de la Comunidad de Madrid, celebrados en septiembre del año pasado, comenzó un homenaje a uno de los escritores más importantes de nuestra generación. Continuó después en el Festival de la Hispanidad con un ciclo de cine en torno a su obra y hoy damos un paso adelante con entrega de nuestra Medalla Internacional de las Artes. Pasarán los años y las generaciones que alimentarán nuevas corrientes literarias, pero Mario Vargas Llosa seguirá siendo excepcional. Uno de los grandes narradores del siglo XX. Su obra seguirá viva en los hogares. La veremos en las estanterías, compartida por las familias en las bibliotecas de todo el mundo. De hecho, una de ellas lleva su nombre en Madrid, la de la calle Barceló. Las grandes obras no pertenecen a quienes las escriben, también a quienes las leen y las disfrutan a lo largo de los años. Y Mario Vargas Llosa nos enseñó que la novela no solo es lo que cuenta, sino el modelo en que nos hace mirar el mundo. También de esa forma fina e irónica, tan propia de él, que demuestra su inteligencia y su grandeza. Y es que el lenguaje es también el mejor recurso para enfrentarse a la realidad y a la injusticia. Muchas gracias. Fue también un escritor convencido de que la cultura no puede existir sin libertad, como bien nos decía ahora Álvaro. Lo defendió en ensayos, en conferencias, a lo largo de toda su vida. Una sociedad solo puede llamarse libre si permite la crítica, si tolera la discrepancia y se enfrenta a cualquier forma de dogmatismo. Su amor por la libertad y la justicia lo llevó primero al marxismo y después a romper con las cadenas, con esas mismas ideas. Lo que consideró necesario, aunque le costara el odio de muchos compañeros de Letras, temerosos de asumir el precio de rebelarse y romper con ellas. También de muchos políticos sectarios. Por tanto, Mario Vargas Llosa fue un liberal convencido, obstinado incluso. Y lo fue contra viento y marea, contra los perjuicios de unos, perjuicios de unos y la intolerancia de muchos. Y esa coherencia tan poco frecuente es quizá una de sus mayores enseñanzas, que la libertad exige valentía. Elegir por uno mismo tiene sus costes y que hay que estar dispuesto a asumirlos, muchas veces en soledad, para poder aspirar a decir la verdad en tiempos difíciles. Nacido en Arequipa en 1936, Mario Vargas Llosa llegó a Madrid en 1958 para continuar su formación y aquí inició una relación con la región que marcaría su vida y su obra, para orgullo de tantos. Obtuvo el doctorado en filosofía y letras. En la Universidad Complutense. Y si Perú fue su cuna, Madrid se convirtió en su hogar. Aquí vivió, aquí escribió y aquí desarrolló una parte esencial de su trayectoria. Y como Madrid ha hecho siempre, lo acogió sin condiciones, con los brazos abiertos, reconociéndolo como parte de esta región, que hace suyos a quienes la eligen. ¿Madrid no pregunta de dónde vienes? ¿Por qué ya estás aquí? Y lo más importante, ¿a dónde quieres ir? Vargas Llosa nos regaló una obra que ya forma parte de nuestro patrimonio. En 2020 afirmó que la madrileña es una sociedad que ama la libertad, que no tiene las puertas cerradas y que, como sus ventanas, abre a todos, las abre a todos. De hecho, hay pocos madrileños de origen, porque Madrid es una ciudad donde se ha afincado gente de todas las culturas y de todas las tradiciones. Esa idea de Madrid como lugar de encuentro no es solo una descripción, sino un proyecto político y moral, el de una sociedad que se construye desde la suma de la libertad individual y no desde la imposición de entidades colectivistas que, por cierto, tanto están hoy secando la convivencia, la libertad y la verdad en el mundo. Para el autor de obras tan deslumbrantes como la ciudad y los perros, conversación en la catedral o la fiesta del chivo. También la ciudad más cosmopolita de Europa, y así lo afirmó en muchas ocasiones. Nuestro premio Nobel escribió siempre en español. Su literatura hizo nuestro idioma más cercano, más preciso y capaz de expresar el mestizaje cultural de todos los hispanohablantes. Todas las variedades del español, añadió, se escuchan en las calles de Madrid. El español americano, el español de España, los distintos españoles que se hablan en España y se oyen también varios idiomas extranjeros porque esta ciudad cosmopolita es una ciudad abierta al mundo que ha sabido traer el mundo a sus calles y a sus plazas incorporarlo a la manera de ser de Madrid. Su defensa del español y de la hispanidad le alejó siempre del nacionalismo. Creía en una comunidad global de ciudadanos libres e iguales y añado ante la ley las oportunidades porque afortunadamente no hay dos personas. Pero creía en ello y sus novelas, artículos, conferencias y ensayos defienden lo universal frente al identitario que, como dice ahora por ejemplo, el genial Zunzunegui, busca odiar todos juntos. Nos recordó además que la amenaza de la libertad camina lentamente envuelta en supuestas buenas intenciones debilitando las instituciones y lo peor erosionando la verdad. Queridos amigos, en la Comunidad de Madrid compartimos los principios de Mario Vargas Llosa. Somos una sociedad que respalda el libre pensamiento, la libertad intelectual, que respeta a sus escritores y que, como defendía Mario, entiende la cultura como el principal bien público. Porque una sociedad que no lee, no debate, no cuestiona, es una sociedad más vulnerable, dirigible y, por tanto, menos libre. Querido Álvaro, recoges esta medalla internacional. En nombre de tu padre, es un gran orgullo para nosotros tenerte nuevamente hoy aquí, un año más tarde. Esta es una medalla que añade la grandeza de su obra y que también expresa la admiración de esta comunidad de Madrid, que va a estar siempre en gratitud con tu padre. Con las herramientas que nos entregó para pensar, entender y para vivir mejor en libertad. Qué orgullo debéis sentir toda tu familia y tú mismo. Gracias por acompañarnos en este acto tan importante para todos.

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