Millán Salcedo pide que no le comparen con su ex compañero de ‘Martes y Trece’, Josema Yuste

Ficha técnica


Fecha 09/04/2026
Parte 1
Duración 00:11:10
Sonido Totales
Edición Bruto Compactado
Localización Madrid
Firma Europa Press

Millán Salcedo pide que no le comparen con su ex compañero de 'Martes y Trece', Josema Yuste: "el agravio comparativo con Josema es que esto es inevitable en este país. Pues tu compañero está en un teatro, pues tú estás no se sabe dónde, que nadie piense que yo me estoy sobando la barriga todo el día tumbado. No, no, no. Yo tengo un Instagram que tengo 500 y pico de subidas, y eso significa darle mucho a la cabeza. Y luego, los bolos que hago, he estado haciendo, yo me subí a un piano verde durante 10 años, vamos, que yo quieto...". El humorista reivindica también que un cómico no siempre tiene que hacer reír en su día a día: "al público tiene que entender que nosotros éramos ya personas antes de salir en la tele entonces hay una cosa que se llama los estados anímicos que los tenemos todos, entonces claro, el que se haya dedicado al humor como en este caso que nos trae, como yo, pues todo el mundo que te vede por primera vez le viene aquello, ¿no? Yo lo entiendo, lo entiendo, pero a lo mejor ese día me duele una muela, se me ha muerto un familiar o no me apetece. Entonces, claro, llega un momento que tienes que fingir tanto, porque a la gente no le gusta escuchar penas a cierto sector. Bueno, ahora me estaba refiriendo en general. Los estados anímicos los tenemos todos y hay momentos que te apetece y momentos que no. Y luego hay gente que es muy intransigente, es que te he conocido, cuéntame un chiste, disculpe señora, o señor, que estoy con unos amigos, pues qué borde, señora, no me insulte, pues es tu obligación, como que es mi obligación, sí, porque tú vives gracias a nosotros, eso me ha pasado un par de veces o tres, y yo lo he hablado con gente famosa, mucho más que incluso, y parece que les pasa lo mismo sobre todo los cuentachistes, con todo mi respeto, era muy amigo de Arévalo. A mí me llegó a contar que ha tenido problemas, pero peleas, porque la gente le exigía contarle chistes. Sí, ahora ya en este momento. Porque ese público, y ahora voy ya al sector, piensan que tú tienes que ser brillante, gracioso, ocurrente, ¿qué más? ¿Cómo adjetivo yo esto? Y tienes que tener chispas ya, si no me decepcionas. Y paso de quererte muchísimo a odiarte para siempre". Habla de cómo dio a conocer su condición sexual y explica que está en una red social pero que cuando le conocen se echan para atrás: "tengo una novedad además que como sabéis he salido del armario, cosa que todo el mundo sabía pero bueno, da lo mismo. Y entonces ¿por qué lo hago? No es necesario pero sí es necesario porque quiero compartir con el público, porque luego interactúo con el público, se le pasa un micro y la gente pregunta, y he hecho así, el micro, el micro. Y entonces, y curiosamente nadie me pregunta nada, porque me he metido en una página de esas de ligue, de osos, yo soy oso, cosazo, y entonces pues, no sabes el éxito que tengo en este cuerpo, este cacho perro de cuerpo que tengo yo, no veas qué de piropo, mi vida, jamás. Pero luego cuando me ven, que soy yo, porque yo no enseño la cara todavía, cuando ya quedo para tomar un café, condición sinecuanun también, un café para conocernos y luego lo que quieran. Pero cuando me ven la cara y me reconocen que es siempre, pues qué curioso que salen huyendo". Millán Salcedo fue reconocido recientemente en el festival Gacha's Comedy de Albacete. Entrevista Millán Salcedo: - Me encanta el nombre, Gatchas Comedy me vuelve loco. Y luego que me hagan un reconocimiento, pues ¿qué quieres que te diga? Estoy encantado. Y en mi propia tierra. Entrevista en mi propio domicilio y premio en mi propia tierra. - Todo queda en casa. - Pero cuidadito, ojo con el tema premios, ¿eh? Porque, claro, si vamos a ver un premio aquí, un reconocimiento allí, que no soy tan viejo, que solo tengo 70 años, ya me he quitado uno. - Como Sara Montiel, también muy manchego. - Mucha, mucha. Menuda era, era divina. A mí cada vez que nos veíamos me decía, hola paisano, ¿cómo estás paisano? Un día me la encontré en lo que era un plató, Casa Lucio, que era un plató, allí íbamos todo el artisteo, y un día que fuimos José y yo con nuestro representante, estaba ella allí, bueno, refulgía, era una cosa, madre mía. Entonces yo me decía, hola paisano, y digo, pero por una paisana que es para, ¿te has puesto todo el joyero o cómo? y ella reía ja, ja, ja. - () - Ya la retomé casualmente anteayer que trabajé en Pamplona. Maravilloso, maravilloso. Estuve, de verdad, igual está feo decirlo, pero es la verdad. Aparte de estar lleno, toda la gente se rió Todo lo que yo les proponía desde el escenario, se lo comían divinamente, lo digerían, se reían cuando había alguna cosa que también hay de eso, pues oye, joder y luego estuve una hora cuarenta y cinco de show por ahí, y luego estuve una hora prácticamente que si una foto, que si no sé qué, que si un fírmame, que si un beso en fin, hasta le tiré los cejos a un casado, con la mujer delante y yo le decía a la mujer, pero bueno, y esto que es para ti sola, ¿no puedes compartir un poco? y ella se reía y tal, llévatelo hermosa, oye, que estáis diciendo estáis detestidos todos y el tío que estábamos hospedados en el Hotel Tres Reyes y el tío me decía, por lo bajini, me decía, pues tengo yo ganas de conocer una habitación del Hotel Tres Reyes que nunca he ido. ¡Lo habéis oído todos! Nunca vino a la habitación. Es la historia de mi vida. - () Es que ¿sabes qué pasa? Que es que además es un medicamento para mí. Necesito del espacio escénico, porque para mí es, no sé cómo decir, como cantaba el Vega, ¿cómo era? El sitio de mi recreo, ni más ni menos, ni más ni menos, medicamento puro. Y entonces, ¿yo por qué hago esto?, que es lo que me has preguntado, pues porque es una necesidad, insisto, es una necesidad, pero yo tampoco quería explicarte esto. Ves, es que se me va la olla. - Tienes la necesidad de encontrarte con el público - Pues esto nació de la casualidad, como la mayoría de los sketches de Josema Millán, Martes y Trece, incluso como trío con Fernando Conde, salieron, surgieron, pues sí solos. Había muy buena química, nos hacíamos gracia mutuamente y entonces cualquier parida es que cobramos una dimensión, no sé qué. La mayoría de los sketches emblemáticos de Martes y Trece han nacido de la nada. De la nada. Las empanadillas de Móstoles, no sé qué, la monja de la bicicleta, todo, todo. La entrevista incluso con Madonna, que no todo el mundo se lo creyó, que era ella, auténtico, fue ella. Fue ella, era ella. Y todo lo que ocurrió yo no lo tenía previsto y al final acabé perreándola a Madonna. - Te adelantaste al perreo. - Perreo, perreo, perreo. - () Un carnero. La idea era... Todo este tipo de anécdota, de notarios, que normalmente me suelen preguntar todo el mundo por donde voy. Y esto que no suene peyorativo, porque estoy encantado que la gente te reconozca y te pregunten, porque yo nunca jamás voy a renegar de encarnadas, empanadillas de martes y trece en sí pispo. ¿Ves? Pispo. Me salió solo. Entonces, todo nació de la casualidad. El día 31 era el riguroso directo desde Prado del Rey. Especial fin de año presentado por Conchita Velasco. Nada menos. Menuda era. Maravillosa. Entonces, el día 30 se hacía una escaleta para hacer los tiempos. Si alguno no sabe lo que es una escaleta. ¿Quién me presta una escaleta para subir al madero. No, esta no es. Pues una caleta es los que van a actuar los tiempos, cuánto va a durar. Entonces nosotros hacíamos un pase de modelos que era modelos, modelito borrega, decía Josema. Modelito para ir como borregos de visita al pesebre. Navidad, Navidad, entonces aparecería yo vestido de pastor con un cordero vivo al hombro, y entonces empezaría imitando a Víctor Manuel, con los corderos al hombro, entonces yo le retorcería las patas, y según lo que el borrego dijera, pues yo respondería, una improvisación. Y luego terminamos la actuación de José María y mía, en el 85, manda huevos, que ha pasado ya tiempo, con una entrevista de Hermida, que lo hacía Josema como nadie, y que entrevistaba a Gloria Fuertes que eso sí que lo hicimos. Total, que al día siguiente, el borrego vivo, insistimos, que sea vivo el borrego, que sí, que sí, pesado el borrego vivo, al día siguiente, llegamos allí, un enjambre que era para el rey, yo me imagino en plan, ¿cómo se llama? Como un dron, me elevo y lo veo. Aquello era un hormiguero de gente, de todos los que teníamos que trabajar allí, bailarines, bailarinas, músicos, músicos, flamencos. Y entonces llegamos ahí, a ver, Josema, Martes y Trece, camerino 26, por ejemplo. Llegamos al camerino y yo aquí toda la noche sin dormir, el borrego, el borrego, el borrego. Abrimos la puerta del camerino y estaba el borrego. Pero era un borrego de peluche. Además, color fucsia. Una cosa así, horrorosa, yo lo cogí. Dije, pero bueno, ¿y esto qué es? Me lo puse, además dije, con los corderos, y no, nada, no dijo nada total, no, esto es broma, fuimos a por Navarrete, el maravilloso Navarrete, que ahí está la clave ahí está la clave porque a César, lo que es el César. Fernando Navarrete por lo que voy a contar ahora, llegamos ¿dónde está Fernando? pues está arriba porque está abajo, hasta que por fin Fernando, por fin, ¿qué queréis vosotros ahora? Menudo lío tenía el pobre hombre, el día ya 31, que unas horas después Entonces, digo, oye, que no nos han traído el cordero, nos han traído esto, el borrego, mejor dicho, un borrego, que es de peluche. Bueno, y qué más da, pues, que no, que no, que hay que quitar, el pase de modelos hay que quitarlo y hacemos solo la entrevista de Hermida a Gloria Fuentes. Y dice, que, no, no, no, de eso nada, que vosotros tenéis que hacer 15 minutos, que ayer no medimos, así que por favor los dos, al camerino a pensar a ver qué hacéis, para llenar tú, fíjate, ahí estuvo la clave, así que nos vemos uno de cara al otro, Josema y yo en el camerino y dicen, Dios mío, ¿y qué hacemos? Bueno, pues esto yo te digo, tú me das, y si yo me cabreo, nos cabreamos, algo así, que sea lo que Dios quiera, o mejor dicho, que sea lo que dos quieran, que fue lo que ocurrió. Salimos, este empezó a improvisar, monstruos, empanadillas, no sé qué, Yo no me podía reír porque yo... ¿Cómo era el teléfono? ¿Era en esta mano? No era en esta. Era en esta. Y yo, ¿qué? ¿Cómo? Que yo no me podía reír. Pero yo veía a la gente que se estaba partiendo la caja y yo, bueno, bueno, bueno, bueno, bueno, repítame, que estoy friéndote a ti en una sartén con los niños que están con moque. Y yo tampoco tenía previsión salida de... Me salió, me salió solo. Todo salió espontáneamente gracias a Fernando Navarrete. Fernando I love you so much. La fortuna, la diosa fortuna que nunca s si es diosa de la fortuna o diosa fortuna ¿Qué dirías diosa fortuna? Entonces, ella ha intervenido muchísimas veces, en muchísimas ocasiones. En el libro ese, si lo has leído, cuento todo este tipo de vicisitudes y el show que hago, Pregúntamelon, está basado en aquel libro, porque aquel libro lo escribí, harto ya de estar, harto ya me caeré, porque curiosamente en tantos años se ha hecho una especie como de formulario popular, donde todo el mundo, en la cafetería, en un taxi, en un autobús, en un metro, en donde estés, en un bar, te preguntan las mismas cosas, lógicamente. Y entonces dije, bueno, pues voy a escribir un libro y lo cuento todo, que es este libro ¿Pero qué ocurrió? Pues que no se vendió mucho. La verdad es que no. Tuvimos una trifulca con la productora, la editorial, mejor dicho, no me acuerdo muy bien ni lo quiero contar, por culo. Y luego, pues que ni siquiera se lo leyeron los periodistas de investigación, porque cada vez que yo iba a una entrevista, relacionada con Martes y Trece o no, me preguntaban las mismas cosas. Entonces dije, oye, ¿no os habéis leído el libro? Que yo cuento todo. Entonces, como eso tampoco sirvió, un día que me invitaron en Canarias a ver una de nuestras películas, El robobo de la Jojoya, con una condición, me pagaban todo, hotel Menzei, bueno, la leche. Y, pero que tenían, después de la proyección de la película, si no me importaba, subir arriba del escenario y allí me preguntaba el público, interactuaba con el público y tal. Y dije yo, cojonudo, cuando he todo pagado de puta madre, y fui. El aforo estaba lleno, igual había 300 o 400 personas, lo que cupiera. Entonces, al término de la película, subo arriba, me empiezan a preguntar, y de repente veo que nadie me pregunta por la película. Nadie. Y yo decía, pero joder, pero si la acabáis de ver, ¿qué pasa? Nada. Todo el mundo me preguntaba tal. Entonces, pues la cosa dije, hay dos opciones en un instante. Si digo que no quiero hablar de Martes y Trece, voy a quedar fatal. Y si digo que no hablo de la película, pues a la gente no le apetece. Así que me enrollé, me dejé llevar y cuando me di cuenta, una hora y pico estuve, todo el mundo encantado, con mucha risa, y cuando terminé allí dije, coño, lo voy a rentabilizar. Rentabilizar, ese formulario de preguntas lo voy a rentabilizar en un escenario que es mi sitio, porque yo soy actor, yo estudié arte dramático, soy actor, y es lo que estoy haciendo con Preguntamelón. - () - Pero cuando la gente, aquí en España, no sé en otros países porque no he vivido, pero aquí en España tenemos la manía, la costumbre, sin mala intención seguramente, de ponernos una etiqueta, de etiquetarnos, de ponernos una calcomanía, además de aquellas que no se quitan nunca, como cuando yo era pequeño, un chicle se llamaba Dunkin, creo, y la pegábamos, y era horrible quitarse, no se quitaba nunca, de hecho. Y entonces, mucha gente piensa este siempre hace lo mismo siempre está hablando de lo mismo incluso Josema creo que en alguna entrevista ha llegado a decir que no he sabido evolucionar como que no he sabido evolucionar ¿cómo que no he sabido evolucionar? Si yo he trabajado con lo que tú dices la corte de Faraón, he trabajado en los sobrinos del Capitán Gran en el Teatro de la Zarzuela donde hacía un papelón y donde se me concedió el premio al mejor actor lírico Mira, esta es la estatuilla, ¿esa que está ahí no la ves? Bueno, es igual, una estatuilla de una citada. El premio a mejor actor lírico del año 2009. Y luego trabajé con Miguel Narros en Salomé de Oscar Wilde. O sea que evolucionar lo he intentado, pero no hay manera, no hay manera porque todo el mundo se acuerda de Encarna, Empanadillas, Móstoles, gracias a ello, cuidado, vivo fenomenalmente y encantado, además de ser el de la Empanadilla de Móstoles, Por supuesto que sí. Y esto me va a perseguir toda la vida estoy encantado, mucha gente me dice pero bueno mira Pajares como evolucionó y como hizo lo de Ay Carmela y le dieron un Goya y tal ojalá me hubiera caído a mí ese guion y ese director, a ver qué hubiera pasado, igual no me hubiera comido nada, pero es que eso lo voy a tener toda la vida y luego el agravio comparativo con Josema es que esto es inevitable en este país. Pues tu compañero está en un teatro, pues tú estás no se sabe dónde, que nadie piense que yo me estoy sobando la barriga todo el día tumbado. N

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