Ficha técnica
La Fundación Cajasol y la fundación Casa de Alba presentan el ciclo centenario del nacimiento de Cayetana de Alba, un programa de cinco veladas que Sevilla dedica en 2026 al centenario del nacimiento de cayetana fitz-James Stuart, XVIII Duquesa de Alba. Junto a Cayetano Martínez de Irujo, también participaron en esta ocasión grandes amigos de la Duquesa de Alba como Carmen Tello, el padre Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, Marina Bernal y José María Flores. TERCERA PARTE Cayetano: Muchas gracias, la verdad es que ha sido suficiente lo que nos has contado, ha sido muy interesante. La verdad es que con Alfonso X no es que tuviéramos nada en contra de él, teníamos el recuerdo de todos los años que fueron muy largos de Jesús Aguirre y lo que teníamos era mucho miedo, mucho miedo. Marina: Y desconocimiento. Y desconocimiento de la persona. Una vez que lo conocisteis, ha quedado parte de vuestra familia, sigue siendo parte de vuestra familia. Cayetano: Para mí sí, desde luego, yo tengo una relación con él y un agradecimiento que la hizo feliz los últimos años de su vida, como nada que es lo que ella quería y lo que se merecía. Gracias, Marina. Bueno, a Ignacio me lo vamos a decir, claro, no le vamos a pedir que nos cuente alguna confesión de mi madre, porque ya entonces me diría que si soy tonto. Pero sí le vamos a contar, sí le vamos a pedir, pues Ignacio, pues eso, de todas las personas que están aquí, íntimos de mi madre, y hablaban con ella mucho, pues Ignacio era su... ella era enormemente creyente, es más, le dijo yo me tengo que casar con Alfonso porque yo no quiero estar en pecado. Yo creo que Ignacio pues nos cuenta también, como ha dicho Marina, un poco las reflexiones que él considera que nos puede contar sobre ellas, alguna anécdota, alguna... porque claro, imaginaos las conversaciones que ha tenido con mi madre, o sea, más que él, nadie. Más que él, Dios. O sea que Ignacio, cuéntanos algo, lo que tú creas conveniente y hasta donde tú puedas consideres que debe llegar. Tanta confianza e intimidad con un cura... Padre Ignacio: La duquesa de Alba Cayetana era todo lo contrario, era una mujer enormemente libre. Pero como bien dice su hijo, era una mujer con unos principios creyentes muy firmes. Y ciertamente tenía, no solamente por su educación, una moral estirita, sino sobre todo con referencia a todo lo que vivimos al final. Con Alfonso X era porque ella no podía estar conviviendo con un hombre sin pasado. Tenía sus principios muy bien asentados, pero sin ser una mujer casposa, muy de monjas, nunca faltó a misa un domingo. Se empeñaba en que yo se la celebrara en latín. Reconozco que nunca he dicho tan rápido una misa en mi vida, porque hay veces que no llegaba ni a los ocho minutos. Una misa que se suele decir rezada. Y curiosamente acababa siempre con la bendición del perro, que ya flaqueaba en su salud, su querido Flash, al que le daba bendición, y luego, me acuerdo, porque era una de las flores que le puso Marta Pastella ahí en el altar de la capilla, yo cogía una flor y le daba con agua bendita al perro en la cabeza. Bueno, el perro vivió mucho tiempo, y lo más curioso de todo fue que una vez que falleció en el altar, al lado de la Virgen del Cristo y de los Santos, estaba una foto de Flash presidiendo. Bueno, yo le tengo inmenso cariño sobre todo porque creo que lo que mi mérito tiene evidentemente en lo que de ella no se sabe. No solamente en su conciencia, bueno, porque ella también... es de estas antiguas que confesaban siempre para acumular, con lo cual a la vez que la misa pues estaba previamente una confesión rápida, ¿no? Y bueno, le doy valor y sobre todo mérito a lo que no se ve, ¿no? Aquello que dice el Evangelio, tu padre que ve los secretos y lo que te los recompensará, ¿no? Eso es lo que me merece que aquello era, pues, una excepcional generosidad, que seguro que Dios se lo habrá recompensado con crecer en la gloria, sino sobre todo en querer ayudar a la gente también, como decía Marina, donde ella pudiera servir para algo y no solamente en las obras sociales, que eran innumerables, a las que ella pertenecía, donde todo el mundo le pedía su presencia, su asistencia, en la Cruz Roja, en el Rastrillo
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