Ficha técnica
La Fundación Cajasol y la fundación Casa de Alba presentan el ciclo centenario del nacimiento de Cayetana de Alba, un programa de cinco veladas que Sevilla dedica en 2026 al centenario del nacimiento de cayetana fitz-James Stuart, XVIII Duquesa de Alba. Junto a Cayetano Martínez de Irujo, también participaron en esta ocasión grandes amigos de la Duquesa de Alba como Carmen Tello, el padre Ignacio Jiménez Sánchez-Dalp, Marina Bernal y José María Flores. SEGUNDA PARTE El libro se ha personalizado un poquito demasiado en mí y yo eso se lo dije a la editorial, esto lo quiero dejar claro para que nadie más se moleste. Yo no entiendo de formas de editar. Me dijeron que había dos posibilidades de editar y que creían que la más conveniente, la más bonita y la más idónea era personalizarlo en mí. Ha participado mi hermano Carlos, mi hermana Eugenia, también varias de las personas que están aquí, Alfonso Díez, en fin. Lo vamos a presentar en serie el 14 de abril, en Madrid el 24 de marzo, me parece que es. Y también es un documento de gran parte de fotos y de la vida, que no se conoce bien de ella. ¿Qué más tenemos? Pues hay un serial de tres capítulos que se va a presentar en el cine Cervantes, lo ha patrocinado Netflix y Canal Sur, lo ha realizado COPE, está muy bien hecho. Han participado también todos los que hemos podido conseguir que participen. Desgraciadamente ha habido dos hijos que no han participado en nada, ni han querido. Es incomprensible, pero es así, no se entiende, pero yo quiero que se sepan las cosas, la verdad, porque a día de hoy todo está en su sitio y este es un homenaje que hemos hecho Eugenia, Carlos, Fernando y yo. Y bueno, los hermanos nuestros estuvieron en la presentación, pero bueno, desgraciadamente no han querido participar en todo. Esperemos, todavía tienen la oportunidad, y desde aquí se la brindo, que participen en la última conferencia, en la conferencia familiar, que mi gran amigo presidente Antonio, pues le encantaría. Me lo ha preguntado varias veces y yo le he dicho, pues que no lo sé. Pero bueno, desde aquí les hacemos un llamamiento con todo el cariño y con todo el respeto para que pudiese participar en esa última conferencia, que va a ser la conferencia familiar. Voy a empezar con Marina, vamos a empezar en orden... Voy a romper el hielo. Marina yo sé que era muy amiga de mi madre, que se llamaba mucho por teléfono, y más de una vez y más de dos, cuando yo llegaba a saludarla por la mañana, estaba hablando por teléfono y me decía, ahora es Marina. Eso no lo sabía yo. Y estaba hablando con Marina. ¿Tú cómo hablas tanto con una periodista? Dice, es que es mi amiga. Es que tú tienes un problema como periodista. Ella tiene razón. Ojalá aprenda de ti. Pues tenía toda la razón. Cuéntame qué os contabais a las 9 de la mañana. Marina: Como bien te dije tu madre, yo era su amiga. Y esas conversaciones que teníamos como amigas, jamás las contaré ni las transmitiré públicamente. Pues danos algo, danos una pelada. ¿Cómo se producían y en qué tono? Nosotros nos conocimos en el 89 aproximadamente. Yo cuando ya la conocí tenía una grandísima amistad con Carmen Deyo. Yo empezaba como periodista. Yo empecé a estudiar y a hacer la carrera al mismo tiempo. Me licencié en el 92. Y entonces coincidíamos con muchísima frecuencia y en muchos sitios. Entonces había como una conexión entre nosotras porque era una mujer con un sentido del humor maravilloso, inteligente que me llamaba la atención y una habilidad sorprendente para detectar a las personas. Ella enseguida, alguien se le presentaba, hablaba con ella y enseguida sabía qué clase de persona tenía delante. Y luego con el tiempo, cuando fui conociéndola más, lo que me sorprendió de ella era una humanidad desbordante. Ella siempre estaba dispuesta a escuchar y ayudar. Y conocemos una faceta pública, que era lo que se veía, esos actos a los que iba, esas fiestas en las que estaba. Pero siempre había un porqué. Me he olvidado de la pregunta principal, pero estoy poniendo un contexto. Cuando había que ir a alguna fiesta, a algún acto, yo ya, con la confianza que nos había dado en esa amistad, la llamaba. Llamaba a dueñas, me pasaban por ella y digo, señora, hay una fiesta en tal sitio, ¿me han dicho que usted va a ir? Y dice, pues no, yo a esa fiesta no voy. Digo, ah, no dice, no. Si hay que ir para algo, aquí estaré yo. Pero ir por ir, yo no voy a fiesta.Y es que ya era así. O sea, esa vertiente social que conocemos de Cayetana de Alba, siempre tenía un porqué una motivación o una intención y la intención era ayudar con su presencia, apoyar algo que ella considerara que era importante, o prestar su imagen para algo de Sevilla, porque era mayoritariamente dueña, que es donde nosotros hicimos más relación. Lo que fue hacer que tuviera una repercusión, pero para bien, en positivo. Que fue ayudar a la ciudad, ayudar a alguien o ayudar a alguna asociación. Entonces, como fueron tantos años los que nos conocimos y compartíamos ese amor por Sevilla, por las tradiciones, por la cultura, había algunas ocasiones, a ella le gustaba mucho salir, pero había algunas ocasiones, bueno, hacía mal tiempo, no podía salir, estaba sola en Dueña. Algunas ocasiones me llamaba a las cuatro de la tarde también, los domingos, antes de irse al cine, porque le encantaba ir a ver películas en versión original en el Armida. Y entonces me llamaba y empezaba a preguntarme, pues, por cosas de Sevilla, por la ciudad, me encantaba.
Relacionados