Ficha técnica
La naturalidad y el compañerismo parece que le han jugado una mala pasada a Lydia Lozano, que tras contar cómo está siendo la evolución de su marido hace unos días, ha recibido un toque de atención según ha confesado: "No quieren que hable". Todo porque entró en detalle al desvelar que ha tenido que alquilar una grúa para ayudar en la mejoría de Charly. "Es la movida que tengo en mi casa, pues una grúa, de la grúa a la cama, de la cama al asiento y así estamos, en rehabilitación que yo le llamo el colegio".
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